Vía San José-Caldera PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 20 de Julio de 2010 14:33

 

Sonia Marta Mora

Aquella mañana estaba soleada y el buen clima animaba a mis amigos europeos. Regresábamos de Guanacaste por la nueva vía San José- Caldera, de reciente inauguración en nuestro país. Valorábamos positivamente la reducción del tiempo de regreso, pero muy pronto las huellas de desprendimientos desde los altos taludes, que nos sorprendieron al rematar varias curvas, llevaron nuestros comentarios a las condiciones de la carretera: las pronunciadas pendientes, su altura, la visible erosión en fin, los evidentes riesgos para las personas y los vehículos. Y de pronto mis invitados -que siempre se han caracterizado por su admiración hacia Costa Rica- coincidieron en una apreciación que se dijo de buena fe, pero que movió mi orgullo y mi conciencia como costarricense. "Siempre habíamos creído que la ingeniería estaba más desarrollada en Costa Rica."

Mi respuesta no se hizo esperar: hablé de la tradición de las carreras de ingeniería en Costa Rica, del prestigio de ingenieras e ingenieros en el país, de la preparación de estos profesionales. Pero desde entonces la frase me persigue, y con ella una reflexión íntima mueve mi espíritu. ¿Cómo explicar con sinceridad la historia accidentada de esta vía, que ya cobró una vida y que ha generado cierres, accidentes y contratiempos iniciados a escasos días de su flamante inauguración? ¿Qué lecciones deja esta experiencia de concesión de una obra tan importante?

Para quienes creemos en el potencial de Costa Rica y en la calidad de sus recursos humanos, la actitud más constructiva es el apego a la verdad, la sinceridad no se puede tapar el sol con un dedo. Y esta triste historia de una obra pública nunca debería repetirse.

Un estudio independiente del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, CFIA, divulgado a fines del mes de mayo y sustentado en criterios eminentemente técnicos, llega a importantes conclusiones. Constata el Informe la existencia de riesgos como el deslizamiento de taludes y ubica zonas donde la probabilidad de deslizamientos globales es muy alta, como en la radial a Atenas. "Es cuestión de tiempo para que los taludes de esta radial colapsen" Y recomienda una intervención integral urgente, sobretodo en consideración a los efectos de la época lluviosa. Como todos sabemos, los hechos acabaron dándole la razón al informe y obligaron a costosos tratamientos correctivos, y también al cierre temporal de un tramo de la carretera.

Han abundado los artículos analíticos de arquitectos e ingenieros. La prensa ha realizado una significativa cobertura de esta accidentada historia. Y ahora, después de los lamentables accidentes, las fuertes erogaciones y las intervenciones urgentes un balance se impone. ¿Cómo explicar problemas tan evidentes en un proyecto discutido y planificado por años? ¿Cuánto respeto hay en el sector público hacia el criterio técnico de los profesionales, o se han cerrado los espacios por imposición del interés político? ¿Cuál ha sido el papel de las empresas encargadas de la supervisión y de las autoridades públicas responsables? ¿Cuánto nos costará a todas y todos esta improvisación? ¿Se habrá eliminado el riesgo? Porque urge saber si el interés electoral o la desmedida ambición de colocar placas inaugurales dejó de lado la seguridad de los usuarios y el interés general en un proyecto de tanta relevancia, inaugurado - sin condiciones adecuadas, hoy lo sabemos- pocos días antes de la elección presidencial.

 



Agregue su comentario

Tu Nombre:
Tu sitio web:
Asunto:
Comentario:
Última actualización el Martes 20 de Julio de 2010 14:42
 

Columnistas

Dialéctica
Juan Manuel
Villasuso
Juan Manuel Villasuso
Miradas
Nora Garita

Nora Garita
La columna de
Jaime OrdóñezJaime Ordoñez
Secreto a voces
Sonia Marta MoraSonia MArta Mora
La Costa Rica que veoAlberto Cañas
Alberto Cañas
Doble Filo
Edgar Espinoza

Edgar Espinoza