La mujer y el mundial PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Miércoles 14 de Julio de 2010 19:52

"¡Emilia, apurate que ya casi empieza el partido!" Era domingo, y faltaban escasos minutos para las 8. Dos mujeres, pan y jugo en mano, tocaban la puerta de la amiga, madrugaban para ver juntas el juego del mundial. La escena me conmovió esa mañana, mientras hacía mi caminata matinal ¿Qué estaba cambiando, pensé, en la relación de las mujeres con el fútbol? ¿Por qué, reflexionaba, por primera vez en la vida yo había llegado tarde a una reunión ante la imposibilidad de abandonar la pantalla en un cierre escalofriante de uno de los juegos?

Empecé a ponerle atención al asunto. Me admiró la información que muchas mujeres tienen hoy sobre este deporte, uno de los hechos culturales y sociales más interesantes y complejos de nuestra época. Y mi percepción se fue completando por el privilegio que tuve de hablar con dos mujeres aficionadas que han dedicado esfuerzos al estudio y la reflexión sobre este hecho que marca la historia reciente de las sociedades. Delia Villalobos, a quien en su momento la prensa incluso llamó "La dama del fútbol", comentaba que el ejercicio de este deporte en niñas, niños y adolescentes constituye el escenario ideal para transmitir, en la práctica de la vida, importantes valores. Y es que, como han argumentado ya muchas y muchos expertos, los valores no se pregonan, ni se recetan; no se imponen ni se predican… Los valores, para que puedan ser asumidos por las personas, tienen que ser vividos. Y la práctica de un deporte tan popular como el fútbol brinda un espacio extraordinario para aprender, nos comentaba la académica, que existen límites y reglas, que las transgresiones tienen consecuencias, que hay diferentes tipos de talentos y que otras personas son más capaces en determinada área En el fútbol se aprende a trabajar en equipo, a darle valor a la amistad y al esfuerzo.


Y Olga Marta Rodríguez, una estudiosa de la cultura amante del fútbol, resaltaba de qué manera un hecho como el Mundial transmitía a los seres humanos la idea de una sociedad total capaz de vibrar al unísono, de sentirse conectada y en convergencia alrededor de algo placentero, con lo cual se llena una profunda necesidad humana. Y enfatizaba otra dimensión que se ha mencionado en relación con este deporte y es su valor estético, el fútbol como danza que implica fortaleza, técnica y agilidad, pero también intuición, sagacidad, decisión.


Las mujeres hoy analizan y disfrutan el fútbol, y muchas lo practican. Sin embargo, este deporte sigue siendo un universo esencialmente masculino. Y muchos discursos y prácticas alrededor de él tienden a reafirmar estereotipos sobre el hombre y la mujer que refuerzan el papel tradicional de sujeción femenina –admiradoras, seguidoras– de héroes masculinos Según el estereotipo, ellas deben ser bellas, ellos talentosos y famosos ¡¡!! Urgen cambios para que la mujer no solo se vea en las gradas, sino, junto a los hombres, –como en la vida–, en el análisis documentado y serio de los partidos, en la cobertura periodística inteligente, atractiva y reflexiva, en la estructura internacional de poder del fútbol, en el arbitraje y en los partidos, en una palabra, en la cancha. Junto al maravilloso lema de "¡no al racismo!" debe resonar con fuerza, muy pronto, eso esperamos, "¡no al sexismo!"



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