Por Sonia Marta Mora
Al asumir el poder el 8 de mayo doña Laura Chinchilla anuncia, entre otras cosas, su voluntad de desarrollar un estilo de gobierno abierto a los diferentes sectores de la sociedad y caracterizado por lo que podría denominarse un cierto sello particular.
También se compromete con el impulso de soluciones concretas y eficaces en diversos campos de la vida nacional. ¿Cómo remite su arranque, al cumplirse un mes en el ejercicio del poder, a esas orientaciones? Es cierto que es muy temprano para hacer valoraciones de desempeño, pero ciertas tendencias pueden empezar a dibujarse. Y es útil observarlas desde el inicio.
Digamos para empezar que el nuevo gobierno se ha preocupado por mantener el esfuerzo de diálogo, y que esto ha sido visible para la población y reconocido por diversos actores. También cumplió la Presidenta su compromiso al emitir un decreto en relación con la minería a cielo abierto, tema capital en estos momentos para Costa Rica. Sin embargo, análisis de expertos señalan que esta disposición es insuficiente para garantizar que no se realicen en Costa Rica prácticas de exploración dañinas para el ambiente, además de que el decreto no abarca proyectos existentes, como Crucitas. Todo ello vuelve a poner sobre la mesa de discusión este preocupante tema. Y en materia de atención a problemáticas urgentes, doña Laura ha transmitido la prioridad que un tema como la seguridad tendrá en su agenda, y esto es positivo.
Pero también ha habido desafíos para el nuevo gobierno. ¿Cómo manejó el asunto del aumento desmedido de salario que los diputados oficialistas, junto a aliados como las y los legisladores del Movimiento Libertario, pretendieron concederse como primer producto de su labor desde el Congreso? ¿Cómo encaró el cuestionado nombramiento o autonombramiento- de Bruno Stagno y su posterior renuncia?, para citar solo dos ejemplos muy claros. Definitivamente el manejo fue ambiguo, para decir lo menos. Las versiones contradictorias, las explicaciones poco creíbles, o la falta de claridad marcaron el tratamiento de asuntos en los que el estilo, quiérase o no, empieza a tomar forma. Y entonces las preguntas de las y los ciudadanos empiezan a surgir, irremediablemente… En el caso del aumento de salarios de los diputados… ¿una carta de negociación inconfesable, empiezan a insinuar algunos, o imposiciones de algunos sectores? Y en el del excanciller, ¿presiones internas, intereses en conflicto?, adelantan otros. Sea como fuere, aparecen las sombras: para algunos falta de criterio político, o de conducción firme En el peor de los casos, falta de transparencia. “A mí me suena que detrás de esto hay algo, me comentaba la recepcionista de una oficina mientras leía unos titulares.
Y curiosamente, hasta en un caso insólito como el del recibimiento oficial del actor Steven Seagal hablando de criterio político- vuelven a aparecer las mismas señales. Y es que si se trata de una tendencia, esta debe analizarse con prontitud porque bien no hace a sus protagonistas. Al contrario: las dudas pueden ir minando la confianza de una ciudadanía que le dio a doña Laura un apoyo indiscutible pero que quiere sinceridad, claridad, verdad. Casos como éstos, producidos por los propios más que por los ajenos, quiérase o no, producen desgaste, y pueden proyectar la peligrosa imagen de una labor de administración de contratiempos que no deja gobernar y que mucho menos deja aire para construir un estilo. Repito: es mejor verlo a tiempo.
|