| Un discurso inaugural |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 18 de Mayo de 2010 23:19 |
Por Sonia Marta Mora
Y estas señales fueron variadas y muy claras. En primer lugar, la Presidenta puso énfasis en la humildad como un rasgo clave de quienes asumen tareas de servicio público, y llegó incluso a mencionar eventuales limitaciones personales que buscaría solventar mediante el trabajo en equipo. La animó la preocupación por hablar más bien de un nosotros, de un sujeto colectivo, en un escenario político acostumbrado a discursos centrados en el yo y en el reforzamiento propagandístico de imágenes individuales. Otro ámbito en el cual buscó marcar esta diferencia tiene que ver con su relación con las diferentes fuerzas políticas del país. Doña Laura puso en valor la presencia en el acto de los candidatos presidenciales que disputaron con ella el poder en las elecciones de febrero, y con indiscutible espíritu democrático que sus contendores de campaña, por otra parte, también evidenciaron con su propia asistencia–, se dirigió con respeto a ellos augurando en esta coincidencia "mejores días para Costa Rica." Y esta intención de construir un estilo político diferente, expresado en un liderazgo que desea inspirarse en el respeto a la discrepancia y en la disposición al diálogo, estuvo acompañado de alusiones que, aunque aún generales, dibujaron una preocupación por temas en los que la acción de la administración Arias dejó muchas más dudas que logros: así por ejemplo la atención de una inquietante desigualdad, creciente en Costa Rica, y la promoción de un desarrollo en armonía con la naturaleza. "Una Costa Rica próspera y verde: lo próspero, compartido por todos, lo verde, protegido por todos". Así de ambiciosa la meta la resumió la Mandataria. Es justo augurarle suerte a la señora Presidenta en estos propósitos. Pero es justo también tener en cuenta los retos ingentes que deberá enfrentar si trabaja por hacerlos realidad. Ya el país ha comprendido que no hay tal "mesa servida" para doña Laura, que hereda importantes problemas fiscales y la urgencia de una reforma tributaria que, por sus consecuencias políticas, esquivó la administración del pasado cuatrienio pero que no dudó en dejársela a ella como tarea. Lo que sí podría estar ya en la mesa son algunos comensales a quienes el poder ha venido acostumbrando a no compartir el pan ni un espacio que es de todos. Y solo si esta mesa se comparte, bien lo sabemos, con todas y todos los que la sostienen, es posible hacer de esta nación de "hermanas y hermanos", como dijo doña Laura, un hogar común. Los primeros meses de su gobierno serán clave para medir el rumbo que, en los duros hechos, tomaron sus positivas palabras. |
| Última actualización el Martes 18 de Mayo de 2010 23:26 |



Señales positivas lanzó, sin lugar a dudas, el discurso inaugural de doña Laura Chinchilla. En él la Presidenta esbozó los rasgos básicos de un estilo diferenciador con respecto al que caracterizó a sus antecesores, los hermanos Arias.







Y el primer proyecto legislativo es el que promueve las Marinas en las costas? Le dedico unos 45 segundos al tema ambiental y a usted, amiga del PAC, le parece eso ambicioso?
O es que porque medio se separa de Oscar Arias ya hay que aplaudirle?
Ay! esperaba mejor análisis de la ex rectora de la Universidad Nacional.