Hermosa celebración de nuestra Independencia hacen los niños, los jóvenes estudiantes, los educadores en todos los rincones de Costa Rica. Sin aspavientos ni protagonismos ellas y ellos, y miles de madres y padres de familia dedican tiempo y esfuerzo a preparar las celebraciones del mes de la Patria. Banderas, faroles, carrozas, coloridas faldas de las niñas, y blancos sombreritos de los niñitos vivas tonalidades y creatividad que con sencillez dedican a la memoria de nuestros próceres.
Este 14 de setiembre fue diferente para mí. Me sorprendió viajando de Grecia a Zarcero, en la maravillosa vía hacia el Arenal. Extraordinarios paisajes y bellísimos pueblos, con sus inconfundibles iglesitas coloridas. Pero sobretodo, en esta fecha relevante, más que nunca visibles las escuelitas regadas a lo largo de los caminos, como promesa de futuro y recordatorio de esa inversión educativa que marcó la diferencia en Costa Rica. Y en cada escuela maestros y estudiantes en la puerta bien abierta, rodeada de símbolos patrios. Y en los caminos jóvenes y niños llevando con orgullo la antorcha embravecida, flanqueados por inspectores de tránsito que con sus sirenas transmiten el mensaje de que nada en Costa Rica es más importante que los estudiantes y sus sueños de un mañana venturoso.
Y el 15 de setiembre, en esa pujante e industriosa ciudad que es La Fortuna de San Carlos, un desfile con bandas y carrozas y floresy las familias enteras congregadas bajo el sol para ver a sus queridos retoños dando el ejemplo y vibrando con ese sentimiento de patriotismo tan importante en un país que quiere ser cada día mejor…
Pero con razón se ha dicho que esta energía admirable debe estar acompañada del homenaje a quienes, a lo largo de nuestra historia, abrieron el camino de la Independencia, reflexión en la cual el sistema educativo y los medios de comunicación y estos últimos, justo es reconocerlo, han hecho un esfuerzo importante- juegan un papel central. Pero esto, si necesario y justo, tampoco es suficiente. A uno y otro esfuerzo hay que sumar una reflexión adicional: la de nuestro presente, la de los desafíos que hoy enfrenta Costa Rica para fortalecer esa independencia y libertad.
El reto de la inseguridad, sin duda, el de la convivencia, son dimensiones importantes de nuestro presente. Pero una síntesis de Manuel Obregón, actual Ministro de Cultura, sobre el significado de esta fecha me resultó particularmente inspiradora. Anota don Manuel: “…basta con ver algo que la amenace (como en el tema del Tratado de Libre Comercio con EEUU), para que el tico se levante y la defienda.” Y es que efectivamente, la discusión sobre el TLC, con sus huellas y mensajes, marcó un énfasis en la reflexión sobre Costa Rica y su soberanía. Los que estuvimos con el No, no porque adversáramos la imagen de una Costa Rica enlazada vigorosamente con el mundo internacional sino porque consideramos que ese TLC concreto, tal y como se había negociado, ponía en riesgo nuestra soberanía y nuestras conquistas, intentamos justamente darle un significado vivo al compromiso patriótico. Ese hecho el debate sobre el TLC- quedó atrás, pero no el mensaje profundo de que celebrar y fortalecer la soberanía es mirar con profundidad nuestro presente para asegurar que sigamos siendo dueños de nuestra agenda-país y defensores de un esquema de desarrollo que nos ha ganado la admiración de muchos y que merece tener futuro, ese futuro en el que sueñan nuestras niñas y niños cuando desfilan con dignidad por los coloridos caminos de la Patria.