Elecciones municipales PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 14 de Septiembre de 2010 20:27
Por Sonia Marta Mora

Indiferencia. Lamentablemente muchas personas en Costa Rica permanecen indiferentes ante la elección de autoridades locales. Y esta actitud de muchos ante la elección de alcaldías es un grave error y un reto para la democracia. En los gobiernos locales se toman decisiones que inciden directamente en la calidad de vida de los habitantes, en ellos se administran recursos que nos pertenecen a todas y todos. Por eso la elección de sus autoridades no puede dejarse en manos de unos cuantos. Porque no hay desarrollo posible sin comunidades empoderadas en las que sus líderes luchen verdaderamente por el interés de la gente. La realidad de los países avanzados es el mejor ejemplo: el desarrollo va de la mano de la participación genuina de la gente en los espacios locales.


Así las cosas, es claro que mucho está en juego en las elecciones de diciembre próximo. Costa Rica merece que la campaña en los diversos cantones le permita a los habitantes informarse con profundidad y equidad, discutir sus problemas y escuchar las propuestas de las y los candidatos para resolverlos. Una campaña de “juego limpio” en la que las ideas circulen y el debate le permita a los electores formarse un criterio propio. Una campaña que impacte el nivel nacional, en el cual las diversas fuerzas políticas tengan las mismas oportunidades de proyectarse. Este es el ideal, esto es lo merecido ¿Será factible?

La duda es válida, porque otra cosa es lo que, desafortunadamente, se vive en muchas localidades. Me comentaba una joven estudiante que en su barrio los vecinos observan con sorpresa que los huecos que por años no le importaron a nadie, mágicamente empiezan a taparse ahora de cara a las elecciones municipales. Muchos habitantes temen inauguraciones forzadas y calculadas en las que -¡oh casualidad!- el candidato a alcalde favorecido está en la mesa principal y en todas las fotos Y ni se diga de esa política desalmada que aprovecha la necesidad de la gente humilde y les ofrece apoyos a cambio de votos. Ayudas que la gente merece, que es su derecho recibir sin que nadie le condicione su libertad para elegir.


Las autoridades locales son decisivas para lograr un desarrollo equilibrado. Por eso es necesario que lleguen las y los mejores: personas comprometidas con su cantón y no con intereses ajenos a sus comunidades; con independencia, que no acepten presiones contrarias a estos compromisos con la ciudadanía que los eligió. Personas honestas que destierren el negocio que unos pocos hacen con los recursos públicos. Personas responsables y con espíritu de servicio, dispuestas a romper con las camarillas de familiares y amigos políticos y a asesorarse con los mejores profesionales para elevar la eficiencia de los gobiernos locales.


Por ello no podemos permanecer indiferentes en esta elección. En los municipios puede detenerse la entrega de nuestras playas y la destrucción de los bosques, puede vigilarse que recursos preciados como el agua se cuiden y se administren con transparencia, puede revertirse el interesado uso del suelo, puede elevarse la calidad de los servicios públicos y vigilarse el desempeño de las instituciones. Costa Rica merece gobiernos locales que realmente le sirvan a la ciudadanía. Merece alcaldes y alcaldesas honestas, municipalidades sin corrupción. Este es el reto del próximo 5 de diciembre.



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