Desigualdad PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 24 de Agosto de 2010 18:18
Por Sonia Marta Mora

Colocar el tema de la desigualdad en el centro del debate y precisar acciones que promuevan su superación son propósitos centrales del Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2010 que recientemente fue divulgado. Este esfuerzo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, merece especial atención por varias razones: en primer lugar, porque, como sabemos, América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo. En segundo lugar, porque en Costa Rica la desigualdad viene creciendo, y esto se convierte en una seria amenaza para la democracia y el desarrollo.


El Informe analiza los mecanismos de transmisión, de una generación a otra, de la desigualdad, así como las medidas para romper ese círculo vicioso. Y estudia con detalle las causas que explican que la desigualdad sea persistente. Fundamental es entender que estas causas, como explica este trabajo, no solo se encuentran en el ámbito de los hogares. La desigualdad se reproduce también por elementos del propio sistema político: entre otros, por el hecho de que no todos los sectores tengan la misma posibilidad de influir en las políticas concretas que se proponen en los países y por la debilidad de las instituciones, la cual abre el camino a la corrupción y a lo que esta investigación denomina la “captura del Estado”.


Dice el Informe: "El clientelismo y la captura del Estado pueden ser considerados las dos caras de la misma moneda. El clientelismo es una práctica que implica la apropiación de los recursos del Estado por parte de las élites políticas, las cuales utilizan las instituciones públicas y el poder político para defender o promover sus intereses particulares o de grupo." Así, la propia dinámica política refuerza la desigualdad y contribuye a su reproducción.


Y partiendo del supuesto de que la desigualdad es uno de los principales obstáculos para avanzar en el desarrollo humano, este informe hace un aporte que consideramos relevante y que tiene que ver con la manera en que tradicionalmente se ha medido este desarrollo. Se argumenta que la forma de cálculo tradicional de ese índice, para cada país, no era sensible a esta dimensión tan importante que es la desigualdad, y por ello se proponen cambios a esta medición de manera que sí se considere la relevancia que una sociedad otorga a las brechas entre los diversos sectores. Y cuando este elemento se incorpora, el nivel de desarrollo humano de la región disminuye, en promedio, entre un 6% y 19%. Pero lo que es significativo acá, más que esta caída, es que se visibiliza la desigualdad, y esto es un paso clave para el diseño de políticas específicas para su superación.


Muchas cosas quedan claras al leer este trabajo: en primer lugar, que la desigualdad limita las oportunidades de amplios segmentos de la población en nuestro Continente. Pero muestra además cómo merma la capacidad de crecimiento económico, cómo preserva instituciones que sirven a poderosos grupos de poder y no a la ciudadanía en su conjunto y cómo tiende a acentuar la inestabilidad política y a afectar la gobernabilidad al incrementar las tensiones sociales. Muchas razones para trabajar, con urgencia, por revertirla y construir sociedades más justas e inclusivas.



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