¿Qué Universidad necesita Costa Rica? PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Lunes 16 de Agosto de 2010 00:34
Nora Garita

Que las universidades públicas de este país han contribuido al desarrollo, nadie lo pone en duda. También está claro que sus esfuerzos por lograr la excelencia han dado frutos. Basta con el ejemplo de la Universidad de Costa Rica, ubicada entre las 15 mejores universidades de América latina, según una medición llamada “Webometrics”.

Pareciera que ese modelo que fundamenta su quehacer en una interrelación entre docencia, investigación y acción social, ni le gusta ni le sirve a los intereses de ciertos grupos. Porque de otro modo no puede entenderse el callejón sin salida en el que el gobierno quiere meter a las universidades en esta negociación presupuestaria. Ese es el telón de fondo en el que se da la actual negociación.


En sus argumentaciones, los ministros utilizan como indicador clave para juzgar a las universidades la cantidad de alumnos que aumentarán en los próximos cinco años. Como si masificar la enseñanza apuntara a la calidad. Da la impresión, escuchando lo que para el gobierno sería el signo de eficiencia de las universidades, que la discusión del presupuesto universitario se circunscribe a razones meramente fiscales: aumento en cobertura, en cantidad de estudiantes, pedir auto-financiación a las universidades. Eso es lo que se le puede pedir a una fábrica de títulos: eficiencia en la gestión de recursos.

Cuando se trata de políticas públicas de educación superior, otros criterios e indicadores son los claves para comprender el impacto en el desarrollo del país que tienen las universidades. ¿Qué porcentaje de investigación de la que se hace en el país lo efectúan las universidades? ¿A quiénes sirven los resultados de las investigaciones? Veamos solo un ejemplo: el Instituto Clodomiro Picado hace sueros antiofídicos que han salvado a miles de campesinos nuestros. En otro modelo de universidad, solo las empresas patrocinadoras de determinadas investigaciones obtienen los resultados y los beneficios de los resultados de las investigaciones que ellos pagan.

La interacción con la sociedad por medio de trabajos comunales, así como el desarrollo de talentos artísticos en la música, las artes plásticas, la creatividad literaria, el desarrollo del pensamiento crítico, se omiten en la discusión.


¿Quieren una universidad que produzca graduados con un saber específico, que se aplica mecánicamente, sin capacidad crítica e innovadora? ¿O quieren profesionales con capacidad creativa, capaces de aportar a las necesidades concretas del país?
Esta defensa de un modelo universitario contra el modelo de fábrica de títulos que se quiere impulsar, tiene que ver con la lucha por la autonomía que dieron las universidades hace poco. Hoy de nuevo se cuestiona la autonomía de las universidades de pensarse a sí mismas. Piense usted ¿qué sería de este país sin las universidades públicas?



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