Nora Garita
Visité Comayagüela cuando trabajaba con PNUD. La belleza del lugar le ganaba a la imaginación: casas de barro, cañabrava y tejas. Lo más hermoso era su gente: acento pausado, cariño y atenciones cuando yo decía que venía de Costa Rica. Como a toda Honduras, el Mitch la devastó. Pero peor que los huracanes han sido los grupos golpistas.
Hace un año empezó la saga: Zelaya en pijamas, Micheletti encorbatado. El papel de Brasil y el diálogo Guaymuras habían dejado abierta la posibilidad de alguna salida, pero después de las elecciones el congreso cerró todo posible retorno de Zelaya. Pensar que unas elecciones convocadas por un gobierno ilegal cerraría el episodio, era iluso. En las elecciones salió victorioso Porfirio Lobo. A pesar de las elecciones, todo continúa; mejor dicho, todo se hace peor. ¿Por qué después de éstas no se ha podido salir adelante? ¿Por qué continúa la feroz represión y la criminalización de la más mínima oposición política?
La mejor explicación, al menos la más clara, la ha dicho un sacerdote jesuita. Este padre Melo elabora interpretaciones desde lo más hondo, desde la hondura del corazón de su pueblo. ¿Qué nos dice? Que la precaria institucionalidad democrática que se había construido en Honduras fue derrumbada por el golpe. Hoy está controlada desde fuera por los grupos golpistas, incapaces de hacer concesiones. Hacen simulacros de cambios, a condición de que no cambie el modelo de acumulación que los favorece. Cada vez hay más desigualdad social, cada vez el modelo solo se sostiene con violencia. (Revista Envío número 8). Por eso continúan las violaciones de los derechos humanos, pues la violencia es la única contención y la economía del país está en bancarrota.
¿Qué salida es posible? ¿Podrá Porfirio Lobo enfrentar la intolerancia de los golpistas que lo llevaron al poder y escuchar a los sectores excluidos, que son la mayoría? El Frente Nacional de Resistencia Popular deberá lograr articular más fuerzas. Afirma Marvin Barahona que se requeriría de “una nueva legitimidad política, un nuevo pacto político y, además, la posibilidad de que Honduras asuma su futuro sobre las bases de un paradigma social, económico, político y cultural” (idem).
El próximo Congreso Centroamericano de Sociología, que tendrá lugar en la primera semana de agosto, rendirá un merecido homenaje a las mujeres de la resistencia en Honduras. Ellas han visto la muerte de nueve periodistas, las redadas a los jóvenes, la tortura y la humillación, pero ellas han transformado el dolor en coraje. El homenaje se hará el día de cierre del congreso y consistirá en una actividad académica: una conferencia sobre los movimientos sociales en Centroamérica, impartida por una destacada socióloga hondureña. Por cierto, si quiere tener más información sobre éste, consulte la página www.congresoacas2010.com.