Nora Garita
Tenía treinta y dos años y se tiró del cuarto piso, delante de sus compañeros de trabajo. Con ella se cuentan veintitrés suicidios en dieciocho meses. Habría que añadir a esto los intentos fallidos, como el del operario que intentó matarse con un cuchillo. No es un cuento de terror, esto ocurrió en una transnacional de telecomunicaciones llamada France Telecom. Ésta fue una empresa estatal, algo así como el ICE en Costa Rica. Luego se fue privatizando. Una parte minoritaria de las acciones es aún estatal, pero en el camino hacia la privatización quedó atrás el sentido de servicio para todos, que había sido su objetivo. Creó una marca llamada “Orange” y cambió el método de trabajo y el espíritu de la empresa.
•• Los empleados han dado declaraciones, han hecho marchas, lograron la intervención del mismo presidente francés. La empresa solo ha dado explicaciones caso por caso, detallando problemas personales de cada empleado suicidado. Pero estamos aquí ante un fenómeno social, que debe explicarse por acontecimientos sociales.
La prensa europea ha efectuado investigaciones para entender los 23 suicidios. El periódico Le Monde narra cómo a los empleados mayores de cincuenta años les pedían asumir un puesto de menor categoría y se los denigraba, como mecanismo para presionar la solicitud de pensión adelantada. Otro periódico, Libération, investigó los métodos de la empresa, como el de tratar de cortar los vínculos afectivos entre jefes y subalternos, con el fin de que éstos no se opusieran a cualquier eventual despido. Así, cada tres años las jefaturas debían cambiar de lugar de trabajo. El País, periódico español, presenta testimonios de los empleados que narran los mecanismos para destruir la autoestima. Por ejemplo, si usted es contabilista, lo ponen en otras labores, y claro, detrás está la amenaza: quien falla, será despedido.
La empresa logró el objetivo de romper la cohesión social, los vínculos que sostienen a las personas y así facilitarse los despidos. Logró el año pasado cinco mil ochocientos ochenta millones de dólares de ganancia, y, como “daño colateral”, para usar una expresión de guerra, veintitrés suicidios.
•• Lo ocurrido en esta empresa es resultado de una política económica y como tal se debe enfrentar, luchando por propuestas políticas que generen empleos de calidad. En Costa Rica debemos estar atentos a cualquier violación de la legislación laboral.
La moraleja de esta historia es que en tiempos difíciles, en tiempos de crisis, la solidaridad es la que nos sostiene como seres humanos. Somos tan sociales, que sin vínculos afectivos no podemos sobrevivir: ni ante esas feroces empresas que quieren ganancia a costa de vidas humanas, ni ante ningún embate del tipo que sea.
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