Cuando la pantalla sustituye a la vida, ¡qué miedo! PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Jueves 24 de Junio de 2010 17:27
Nora Garita

Sentados en banquitas, los alajuelenses aún se reúnen en el parque, cuando hace sol. Comentan el partido, ponen sobrenombres, observan a los niños jugar en bicicleta. Espacios como ese parque lleno de mangos ya quedan pocos.

Si la ciudad nos aparece como peligrosa, los usos y costumbres en ella se modifican. Un trabajo realizado por mis estudiantes estableció una relación entre el miedo a la ciudad y la frecuentación de San José: los que la transitan todos los días le temen menos. Los que la atraviesan solo en carro se refieren a San José como altamente peligrosa .El miedo ha ido restringiendo espacios de convivencia y vínculos entre “pasantes”. La gente se mete en su casa, como en una burbuja anti-peligros. Es así como los medios de comunicación se vuelven un refugio y un espacio de compañía. Por eso Martín Barbero se refiere a ellos como una “socialidad sustitutiva”.


La tragedia griega, dicen sus estudiosos, fue producto de la ciudad de Atenas, pero la tragedia “inventó la ciudad que la había inventado” (Copjec). Los medios de comunicación son hoy día nuestra tragedia. Son el lugar donde la ciudad se representa. Son también, destino griego, el lugar donde la ciudad se construye. Lo que los medios reflejan y construyen está signado por el miedo.

La violencia en los medios no es solamente el exceso y el morbo en la información de crímenes y delitos. Esa violencia es evidente. Pero hay otras violencias más ocultas. Cuando un crimen es narrado como una telenovela, los medios no tienen reparos en violar la intimidad y el dolor de las familias. Eso es violencia. Cuando en ese relato criminal se presenta el crimen asociado a los pobres o a los migrantes, se comete violencia contra esos grupos sociales, que, además de la pobreza, deben soportar estereotipos en su contra. Cuando las narrativas de actos de violencia contra una mujer justifican al agresor (“la mató porque era infiel”), se construye así un segundo tiempo de agresión contra ella .Cuando se omite un análisis integral de los problemas y se le atribuyen los males a algún grupo supuestamente culpable, hay violencia. Tal el caso de problemas propios del sistema de salud, cuyos problemas se le atribuyen a la saturación generada por migrantes, omitiendo el análisis de las causas de los problemas endógenos del sector salud.


A veces se orquestan campañas entre los medios, como la reciente saga en contra de las universidades públicas. Aparecen como campañas de sanidad, pero ocultan otros propósitos. La ciudad así narrada aparece entonces en los medios como un lugar lleno de peligros: muchos pobres, muchos migrantes, muchas mujeres infieles. Pobres con quienes nunca conversamos, migrantes que solo “frecuentamos” en la pantalla. Si le interesa el tema, mañana miércoles habrá un debate en la Universidad de Costa Rica, en el auditorio del Lanamne, en la Ciudad Científica. Ahí se puede hablar del miedo sin tener miedo.



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