Lo que se juega en el fútbol PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Miércoles 16 de Junio de 2010 04:43
Nora Garita

El equipo sudafricano entró al estadio, danzando. Verde y amarillo, con un sonido inédito, como si un panal entero aplaudiera el inicio del campeonato. Los mexicanos llevaron una copia de la estatua del Ángel y mariachis para acompañar al equipo. La cancha rodeada de marcas patrocinadoras nos recordaba que el fútbol se ha vuelto también un gran negocio. El primer partido del mundial se jugó frente a cien mil personas presentes y ante millones de telespectadores en simultáneo. Así es la globalización: un escenario mundial en el que se juegan las nacionalidades.


En el fútbol se juega más que un deporte, nos dice un libro que cobra actualidad y del cual recordamos hoy algunas de las reflexiones. El autor, Carlos Sandoval, lo ha titulado “Fuera de juego”. Sí, sí, como el primer gol de México, anulado por estar fuera de juego. Ante el debilitamiento de muchos referentes con los que nos identificamos como una nación, el fútbol se ha transformado en una de las formas más fuertes de identificación nacional. Eso lo sabemos bien: cuando se canta “lo daremos todo”, no son los once jugadores quienes se juegan todo, es un país entero el que siente que juega su imagen de país. Eso dice este libro, pues el fútbol permite articular unidad al interior y legitimar al exterior. Pero al forjar unidad, paradójicamente también divide.

No todos ni todas somos iguales en esta comunidad imaginada que crea el fútbol. En él se juegan las masculinidades, dice Sandoval. Al adversario se lo insulta, feminizándolo. Se insulta al contrincante atribuyéndole rasgos afeminados, como si la feminidad fuera algo degradante. Se intenta desacreditar al opositor con sinónimos de homosexualidad, como si insultar fuera de una gran hombría, o la palabra homosexual sinónimo de depravación. Se nos degrada a las mujeres cuando se escucha en un estadio: “¡perras!”, pero en realidad se deshonra quien profiere ese grito.


El fútbol nos muestra un espejo hermoso de lo que somos los seres humanos: diversos, múltiples. Basta mirar la foto de cualquier equipo para tener una imagen instantánea de la diversidad humana: negros, rubios, altos, bajos. Ha sido emocionante ver el orgullo con el que los anfitriones del mundial muestran al mundo la riqueza de sus lenguas y tradiciones ancestrales. (Mandela: ¡valió la pena tanto sufrimiento!). Pero, a veces, se ensucia esa diversidad, cuando se escucha en el estadio: “¡indios!”, como si eso fuera un insulto.

El fútbol ofrece sueños de alcanzar la celebridad, ratos en compañía de amigos. En él se juegan honras y naciones. En su libro “El fútbol a sol y sombra”, dice Eduardo Galeano: “Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades”. Y más adelante, en el mismo texto, señala: “El fútbol se parece a Dios en la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”.



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Comentarios (1)
1 Lunes 05 de Julio de 2010 06:24
Carolina Mora
Como siempre un placer, poder leer un texto tan interesante y lleno de crudas y asertadas realidades.
Doña Nora, no solo es placer escucharla dando sus clases, sino que ahora me convierto en su frecuente lectora.
 

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