Tal vez usted ha observado un girasol, a lo largo del día. Su nombre es literal: gira con el sol, busca la luz. Si usted lo amarra, le pone alambres, le tapa el sol, la flor muere. Ese es el símbolo con el que ha querido representarse la Universidad de Costa Rica.
Porque el pensamiento, la creatividad, la búsqueda del saber, de la luz, solo fecundan en la libertad. De ahí que el artículo 84 de la Constitución Política se refiera a la autonomía universitaria. Por favor, vuelva usted a leer: autonomía, no soberanía. La Sala Constitucional, en el voto número 1313-93, dice: “Esta autonomía ha sido clasificada como especial, es completa y por esto, distinta de los entes descentralizados...”
En América Latina, por primera vez se logró la autonomía universitaria en 1918, en Córdoba, en el proceso de una reforma universitaria. “…las resonancias del corazón nos lo advierten:…estamos viviendo una hora americana” (Manifiesto de Córdoba). Casi un siglo después, los ecos de aquellos estudiantes aún resuenan. En nuestra historia hay otros ecos, en otros abriles: 11 de abril de 1856; Alcoa, 24 de abril.
Un operativo del OIJ, sin presencia de juez natural ni de defensor público, allanó la Universidad de Costa Rica con el propósito de capturar al sospechoso de un soborno de veinte mil colones. En otros momentos, cuando ha habido una situación así, se coordina con las autoridades universitarias. Esta vez el OIJ, dando su propia interpretación de la autonomía universitaria, decide no coordinar, sino allanar. Seguro esperaban que nadie reaccionara, posiblemente suponían que iban a producir admiración ante la agresión. Una vez invadido el campus, solicitan más miembros de la Fuerza Pública, sin proporción alguna con la situación. Los universitarios no defendían al supuesto delincuente, defendían un principio, un valor, un símbolo: la autonomía como condición para la fecundidad del pensamiento. ¿Qué fuerza tendrían sus voces, para que la Fuerza Pública llamara refuerzos a quebrar dientes, brazos, hundiera una cabeza estudiantil en una carrocería?
Alguien mal pensado ha dicho que era un operativo preparado para simplificar la discusión de la autonomía universitaria. Yo no creo que el Poder Judicial proceda de tal manera cuando se trata de un concepto jurídico constitucional. Pero ¿puede el OIJ interpretar y definir a su manera la constitución? ¿Es un Vaticano, un ente soberano, dentro del Poder Judicial? Cierta prensa ha querido presentar a los estudiantes como “malcriados”, y a lo ocurrido como un “zafarrancho”. Son los mismos que tratan de criminalizar la percepción sobre los jóvenes, tratando de impulsar una visión punitiva, no preventiva, de la delincuencia juvenil. Pero la defensa de la autonomía universitaria no es malacrianza, es querer seguir viviendo en democracia.