La salud como derecho PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 30 de Marzo de 2010 20:54
Nora Garita

“No es una reforma radical. Pero es una reforma muy importante”, dijo el Presidente Obama después de que el Congreso aprobara la reforma sanitaria.

El camino ha sido duro, en un juego de fuerzas que ha tenido que confrontar los millonarios intereses de las compañías de seguros médicos. Estas aseguradoras podían impedirle a alguien comprar un seguro por tener alguna enfermedad, o subirle el pago a alguien que tuviera una enfermedad de larga duración. Quien no podía pagar, obviamente quedaba excluido. A partir del 2014, la cobertura será universal y el Estado subvencionará a las personas de bajos ingresos. El arduo proceso por el que ha pasado esta ley hasta llegar a aprobarse, calvario que tal vez aún no acaba, nos muestra que en el campo de la salud hay grandes intereses en juego. Nos muestra también que el mercado solito no resuelve el problema, y que los Estados deben jugar su rol y pensar en las mayorías. “Probamos que este gobierno -un gobierno del pueblo y para el pueblo-todavía trabaja para el pueblo”, dijo Obama (página web de la Casa Blanca).


Nuestro camino ha sido diferente. Costa Rica ha logrado universalizar el derecho a la salud con un modelo solidario, en el que el Estado, el patrono y el trabajador contribuyen poniendo cada uno su parte. Se parte de que en una sociedad con desigualdades socio-económicas, las cotizaciones deben ser proporcionales a los ingresos. Este modelo es el que nos ha permitido el logro de excelentes indicadores en salud. En 1990, la esperanza de vida era de 74 años para los hombres y de 79 para las mujeres. En el año 2002, se había aumentado a 76 años para los hombres y a 81 para las mujeres (Estado de la nación, Informe XV). El Estado de la nación atribuye el éxito del sistema de seguridad social costarricense a los altos grados de integración y cobertura logrados, pero señala también algunas debilidades: calidad de los servicios, eficiencia administrativa, sostenibilidad del sistema en un contexto de transición demográfica.

Hay también aquí, en Costa Rica, un juego de fuerzas en el que ciertos intereses mercantiles quieren destruir ese derecho universal a la salud. Voy a mencionar uno de los múltiples portillos por los que el sistema de seguridad social podría deteriorarse, señalado en una investigación de Karina Valverde. Dice este estudio que muchas personas burlan la larga fila de espera de los servicios médicos especializados de la Caja del Seguro (CCSS), si pagan antes una consulta privada. Este es un botón para muestra de prácticas que corroen nuestro modelo.


La incorporación de treinta y dos millones de personas con la reforma sanitaria en los Estados Unidos nos recuerda que la salud es un derecho de todos y todas. Nos hace pensar también en lo que habría sido de Costa Rica sin la Caja Costarricense de Seguro Social.

Obama la ha llamado “victoria para el sentido común”. Podríamos pensarla también como una victoria hacia un mejor mundo posible.



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