Nora Garita
En la novela « El reino de este mundo », Alejo Carpentier nos mostró la riquez a cultural de Haití, la magia cotidiana, donde lo real y lo maravilloso no encuentran límites. Al final del relato, el personaje central concluye que «el hombre solo puede hallar su grandeza en el reino de este mundo».
Hoy el terremoto en Haití nos muestra escenas de dolor, en las que el horror convive con los niños que deambulan por las calles de Puerto Príncipe. Mirando las imágenes en la televisión, pensamos que el ser humano también halla su miseria en el reino de este mundo. Grandeza y miseria es lo que hemos visto durante estos días. Miseria de un pueblo que ha perdido todo sustento y soporte material, que ha perdido miles de seres queridos. Grandeza de quienes han logrado sobrevivir durante días bajo los escombros. Grandeza de quienes los han rescatado.
•• Aplastado, avasallado por cruentas dictaduras, el pueblo haitiano ha cuestionado desde siempre el horizonte de los derechos humanos: ¿son los derechos humanos iguales para los blancos que para los negros ? ¿son los derechos humanos un objeto de burla de los dictadores? Hoy día los haitianos nos interrogan sobre el derecho al trabajo: ante tal catastrofe, ¿tiene derecho un ser humano a buscar trabajo en otro país que no sea el del lugar donde nació, o es la nacionalidad una cadena que ata las personas a los escombros? ¿por qué si los gobiernos pregonan el libre comercio de objetos y la libertad de inversión de los capitales, no se permite el libre movimiento de las personas, ni siquiera en situaciones límite, como ésta de Haití? •• Varias son las lecciones que nos deja tan terrible situación: la incapacidad del gobierno haitiano de coordinar la ayuda internacional nos hace pensar en nuestras capacidades para enfrentar una catástrofe de tal magnitud. ¿podria la Comision Nacional de Emergencias dirigir operaciones semejantes? ¿Pudo coordinar la ayuda en Cinchona? ¿Le llegó a la gente necesitada la ayuda enviada por otros? La otra lección es simple pero contundente: solo la solidaridad salva. Ante cualquier embate de la naturaleza, solo los vínculos solidarios salvan vidas, solo el compartir y el pensar en los otros acrecienta las posibilidades de sobrevivencia. Eso también nos lo recordaban en el 2008 los haitianos cuando el modelo económico les impuso importar productos que antes producían, acrecentando las carencias alimentarias de los más pobres. En el 2008, hubo levantamientos de poblaciones hambrientas. El modelo económico de libre apertura fue poco solidario, esta vez el terremoto sacudió más conciencias.
En víspera de las elecciones en nuestro país, pensemos un minuto antes de emitir el voto: ¿votaremos por la solidaridad o por modelos que pregonan el egoismo?
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En las noticias tambien se comenta el accidente diplomatico Italia-Usa, por el hecho que el Sr;Bortolaso se permitio criticar la organizacion-cordinacion de las ayudas a los Haitianos de una forma demasiada "militarizada".....
Y a la inquietud de pensar bien a quien se le dara el voto y leyendo todas las polemicas sobre la precaria democracia en CR, me viene a la mente un diminuto libro que en el 1937 Simone Weil escribio y que encuentro tan actual a todo lo que sucede en nuestro caotico planeta; "Reflexiones sobre las causas de la liberta y de la opresion social"....
Parece que el ser humano no logra ser generoso, honesto y aceptar la expontanea produccion de la tierra, su egoismo, su codicia avida, lo lleva siempre a querer mas y mas, a buscar privilegios, imponiendose a los demas, la historia tristemente se repite y a parte las buenas intenciones de los partidos minoritarios, humanistas y ecologistas, todos los demas dan muestras de poca transparencia y de un fuerte egoismo.....
A donde ira la democracia de Costa Rica, no se sabe, lo que si sabemos es que mientras no elevemos la calidad de la educacion y sanidad publica, todo continuara a decaer en un vacio consumista, llevandonos a una auto-destruccion, pues la madre tierra ya no aguanta tanta barbarie!