Nora Garita
No puedo terminar un año y empezar otro sin tratar de entender el cero que le pusieron unos diputados a don Miguel Gutiérrez en la comisión legislativa que entrevistó a los candidatos (as) a la Defensoría de los Habitantes.
¿Será que no le entendieron las respuestas? Si hay alguien que conoce este país es el director y fundador del proyecto Estado de la Nación, licenciado en economía y doctor en educación. Es un hombre de fuerza tranquila, que ha tenido criterio propio, no siempre del agrado de unos o de otros. ¿Será eso lo que no les gustó a los diputados? ¿Lo querían más complaciente? ¿Cómo puede ejercerse la delicada función de velar por el cumplimiento de derechos por parte del Estado si no se es alguien capaz de tomar posición independiente? Ya pasó, dirán algunos. No señores, no señoras, no pasó. No podemos dejarlo pasar. La Defensoría de los y las habitantes es de naturaleza muy interesante: la crea el Estado para que ella lo vigile en su cumplimiento. Por eso quien ejerce el cargo de Defensor es escogido en la Asamblea Legislativa. En el fondo está la teoría de los contrapesos necesarios al poder. En el fondo, también, al ser una institución que escucha la voz de los habitantes, da un espacio de participación, se abre a la democracia participativa.
Por eso el procedimiento no puede ser una farsa.
•• El cero de don Miguel debe servir para cuestionar el procedimiento: deben definirse los criterios de idoneidad, debe seleccionarse por mayoría calificada, no por mayoría simple. Porque de la credibilidad de la elección dependerá que la Defensoría pueda ejercer ese poder, que depende de que los y las habitantes acudan, de que la prensa apoye la labor, de que pueda mediar en medio de instancias burocráticas. Ese es el poder que llaman “magistratura de influencia”.
Podriamos ver el cero como un disfraz que se pone el poder autoritario. Para que exista el autoritarismo se necesitan dos: el que somete al otro y el que dobla el lomo. Si los diputados del cero hubieran tenido criterio propio, habrían tenido independencia en la puntuación y habrían dado a los ciudadanos y ciudadanas credibilidad en el proceso de selección para ese cargo. El cero lo pusieron los obedientes, los que no pudieron ni quisieron ser objetivos.
•• La Defensoría defiende a los y las habitantes, recordemos. No se necesita ser ciudadano o ciudadana de este país para recurrir a la defensa de derechos. El cero de don Miguel nos recuerda lo importante de esta institución, nos cuestiona sobre el procedimiento de selección, nos plantea qué tipo de país queremos. Los diputados del cero creen que así son patriotas, de mi parte, creo que se ama al país cuando no se es siervo menguado.
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