Nora Garita
¿Respetan las fronteras los huracanes? ¡De ningún modo! Cuando ocurren catástrofes naturales, arrasan con todo. El Mitch no tenía pasaporte y recorrió Centroamérica. Por eso las acciones contra el cambio climático, la ayuda a damnificados en situaciones de desastres y sobre todo el trabajo preventivo que hace disminuir la vulnerabilidad ante fenómenos naturales, deben hacerse de manera conjunta entre todos los países del istmo. La realidad misma impone la necesidad de integrar labores regionales.
Esa sensación de que es la realidad la que se impone la fui sintiendo al escuchar al canciller salvadoreño Hugo Martínez Bonilla. De visita a la Universidad de Costa Rica, inauguró el foro “Centroamérica XXI”, organizado por el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica.
En ese espacio de diálogo entre políticos y académicos, el Ing. Martínez esbozó la apuesta de su gobierno sobre Centroamérica. “No se trata de ver la integración como una aspiración a largo plazo, sino como una urgencia regional”, dijo. Enumeró luego el Plan de acción sobre el que trabajan.
La primera de las áreas, la económica. Se es más fuerte en la atracción de inversiones, en la ampliación de mercados, en la inserción en el mundo, si se trabaja como región. Aquí, como ven, realidad manda: hay que trabajar conjuntamente.
El otro desafío regional está impuesto también por la realidad misma. El crimen organizado está globalizado, tampoco tiene fronteras. Solo es posible, entonces, combatirlo con un Plan de Seguridad Centroamericano. Para ejemplificar un simple caso en el que el delito solo es posible combatirlo regionalmente, piense en el robo de vehículos. O en el combate al narcotráfico, ¿no le parece obvio? Pero un plan de seguridad no hace prevención. El caldo de cultivo de la violencia delictiva es la exclusión social. Por eso debe ser una meta de todos los países combatir la inseguridad, previniéndola. ¿Cómo? Con un articulado Plan de inversión social.
Por último, habló el señor canciller de la necesidad de un fortalecimiento de la institucionalidad democrática de la región. Los problemas de la democracia no se resuelven con violencia, dijo. Se resuelven con más democracia.
Traigo este recuento a mis lectores, pues parece que la realidad misma tiene una dinámica regional mucho más integrada que la imaginada por muchos costarricenses. El aislacionismo nos haría perder batallas contra mafias internacionales, contra los desastres naturales, contra la violencia. Se puede trabajar en unidad, con respeto a las particularidades y a las diversidades. ¿No somos “hijos e hijas del jaguar”? ¿No somos hombres y mujeres de maíz? Nos une una lengua, un pasado entretejido entre todos, nos unen nuestros indígenas, nos unen los poemas de Darío de nuestra infancia. Nos une la lucha contra los filibusteros de ayer y de hoy.
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