Preguntas sobre el sitio de las maras a San Salvador PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 14 de Septiembre de 2010 20:17
Nora Garita

No fue el sitio de una ciudad en medio de una guerra que pretendiera un cambio. Momentos duros, de esa violencia que enfrentaron buscando un porvenir, los salvadoreños los conocen. Esta vez fueron tres días en los que los imaginarios del miedo intentaron paralizar una población. La ciudad fue cercada por el horror a una violencia difusa, sin esperanza, descarnada, que puede matar a alguien por tomar un bus que lo conduzca a su trabajo. Los autobuseros no trabajaron, más del 60% del comercio cerró. Yo, tica aterrorizada, no me moví los tres días de donde estaba.

En la televisión se leyó un comunicado de las maras con amenazas de quemar autobuses durante 72 horas. Pedían al Presidente Funes vetar la Ley de Proscripción de Pandilleros recién votada a favor por 78 de los 84 diputados. Esta introduce condenas entre 5 y 6 años a quien provea de armas a las maras y prohíbe la existencia y la pertenencia a grupos ilegales.


¿Qué es esto de maras y grupos ilegales? Son pandillas, surgidas entre jóvenes deportados desde los Estados Unidos y que, expulsados del paraíso del sueño americano, llegaron a un país cuyas políticas destrozaban el agro y provocaban migraciones hacia centros urbanos, en donde el desarraigo los hundía en la miseria y el desempleo. Las maras también son hijas de la guerra y existirán mientras la sociedad fabrique y reproduzca la exclusión. Las condiciones de desregulación de la economía neoliberal han sido aprovechadas por ciertas organizaciones delictivas globalizadas que se han vinculado a las pandillas.

Esta es una pesada herencia que recibió el Presidente Funes. Muy difícil enfrentarla: por un lado está el combate a esos grupos, y por otro, lograr detener la fábrica de mareros en serie que es la desigualdad social con crecientes y variadas formas de exclusión. La mano dura de gobiernos anteriores no ha terminado con el problema. La fuerza debería entonces emplearse en prevenir el problema y los factores que lo nutren.


El asedio a San Salvador y otras ciudades plantea algunos interrogantes:

1. ¿Por qué ocurrió la amenaza cuando el presidente Funes estaba fuera del país?
2. ¿Por qué los medios de comunicación brindaron tanto espacio a las amenazas, acrecentando el acecho del miedo?
3. ¿No habrá detrás un intento de descalificar al Ministro de Justicia y Seguridad?
4. ¿Quiénes podrían estar detrás de este pánico inducido, en un intento desestabilizador?
La tolerancia cero ha sido como una levadura envenenada y ha sobresaturado las cárceles. Solo las políticas sociales de prevención evitarán la reproducción de la violencia difusa de los excluidos. El presidente Funes tendrá que diseñar políticas universales de salud, tendrá que invertir en educación pública, innovar en política social inclusiva. El desafío que tendríamos en Costa Rica es el de revertir los procesos de concentración del ingreso, abrir oportunidades múltiples a los jóvenes, ¿estamos a tiempo?



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Comentarios (1)
1 Miércoles 01 de Febrero de 2012 21:25
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