0,31% de competitividad PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 20 de Abril de 2010 22:38
Jaime Ordóñez

Costa Rica invierte únicamente un 0,31% de su presupuesto público en investigación para la generación de conocimiento nuevo, de acuerdo a información oficial de nuestro Ministerio de la Competitividad. Esto es, aproximadamente, un 0.1% del Producto Interno Bruto, es decir, casi nada. Ese es nuestro Talón de Aquiles, lo que nos amarra al subdesarrollo. En comparación, Japón invierte un 3.3% del PIB; los Estados Unidos cerca de un 2,5% y la Unión Europea alrededor de un 1,7%. Los números hablan por sí mismos y son aterradores. Muestran la brecha que existe entre los países industrializados (los que venden alta tecnología) y nosotros, el Tercer Mundo (quienes la compramos, pero únicamente generamos productos primarios). La moraleja parece muy simple: quienes invierten para generar conocimiento se vuelven ricos. Quienes no lo hacen, como nosotros, seguimos pobres.

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El informe de la OECD Science, Technology Industry, de los años 2007 y 2009, indica, además, algo muy interesante. Analiza como en los países altamente desarrollados se logran generar sinergias entre las grandes universidades públicas y el sector privado y empresarial para el desarrollo de proyectos de investigación estratégica. De hecho, el sector privado financia cerca de la 2/3 partes de la investigación en esos países, generalmente por medio de acuerdos estratégicos con universidades y oficinas del sector público. Detrás de la producción tecnológica del MIT, al lado de Boston, de Sillicon Valley en California o del Max Planck Institute de Alemania hay una serie de acuerdos e intereses comunes entre el sector público y grandes corporaciones privadas. El estado ayuda al mercado, y, a su vez, el mercado ayuda al estado. Esa parece ser una clave del desarrollo, justo lo contrario de lo que sucede en nuestros países donde los empresarios demonizan al Estado, y los apólogos del Estado demonizan a los empresarios. Mala cosa. Las ideologías nos matan. Por eso estamos como estamos.

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La situación en nuestra querida Centroamérica es todavía más grave. Un estudio reciente demuestra como más del 70% de toda la investigación científica pública de la región se realiza en las universidades públicas de Costa Rica, fundamentalmente en la Universidad de Costa Rica. Por eso, este país ha logrado en las últimas décadas un per cápita y un PIB relativo mejor al resto de los países de la región. Sin embargo, ese es un consuelo mediocre. En región de ciegos, el tuerto podrá ser rey, pero sigue siendo un tuerto a nivel internacional, con todas las limitaciones del sub-desarrollo. En el caso de Costa Rica, se trata de un país que dificultosamente invierte el 6% del PIB en educación, y de allí apenas un 0,1% en investigación. Costa Rica tendría que subir, al menos a un 8% o 9% del PIB su inversión en educación para abrir un rubro competitivo en investigación y desarrollo. Si no lo hacemos, llegaremos al siglo XXII y no habremos avanzado.

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Un último dato. Muchos se asombran por estos patios del éxito de Brasil, India, Taiwán, China y Sudáfrica. Detrás de los países exitosos del planeta está también una importantísima inversión pública y privada en investigación. Brasil invierte hoy día casi un 1,2% del PIB en investigación y desarrollo y esa suma va en aumento. Detrás de ello está, desde luego, una reforma fiscal exitosa de los gobiernos de Cardoso y Lula, quienes llevaron la recaudación hasta un 32% del PIB. Por aquí, sin embargo, el tema ni se discute.—

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