Israel, Palestina (y la rama de olivo de Fayyad) PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 30 de Marzo de 2010 21:02
Jaime Ordóñez

Por primera vez en varios años, se abre de nuevo una pequeña ventana para un acuerdo de paz efectivo entre Israel y el mundo palestino. De un lado, los nombres claves son Salam Fayyad y Mahoud Habbas, primer ministro y presidente de la Autoridad Palestina. Se trata de dos políticos modernos que quieren pactar con Israel y quienes se han diferenciado totalmente de la vieja política de Yaser Arafat que, lejos de pacificar la zona, la incendió siempre un poco más. Como lo está descubriendo con agradable sorpresa todo el planeta, el principal factor de cambio en la zona viene del primer ministro palestino Fayyad, un economista educado en Inglaterra y los EEUU y que trabajó varios años en el Banco Mundial. Alguien muy distinto a la línea ideológica de Hamas o Hezbollah.

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Fayyad está haciendo lo que ni Arafat, ni las otras facciones, nunca quisieron ni intentaron. Ha logrado introducir transparencia, un estado de derecho razonable dentro de la Autoridad Palestina y sus territorios y, adicionalmente, ordenar fuerzas militares defensivas y profesionales que funcionen como contrapartes de equilibrio a las fuerzas israelíes, en lugar de comandos suicidas contra la población civil de Tel-Aviv y vecindades. Fayyad ha creado algo parecido a una administración pública moderna, ha ganado legitimidad internacional y el apoyo de Bruselas y de Washington. Por primera vez se está creando algo sólido que pueda ser la base de un Estado Palestino. Y le está ofreciendo una rama de olivo a Israel.

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Del otro lado, el nombre clave es ya conocido: Benjamín Netanyahu. El primer ministro israelí aceptó en el papel, desde hace tiempo, la existencia de un Estado Palestino coexistiendo con Israel. Pero el problema no es aceptarlo en el papel. La clave es el retiro efectivo del ejército israelí de los territorios ocupados en 1966. El retiro de Gaza y Cisjordania. Sin embargo, el problema de Netanyahu es que depende políticamente de dos sectores casi irreconciliables. De una parte, forma gobierno con grupos moderados del Partido Laborista que mayoritariamente favorecen la tesis de los dos Estados. Por el otro lado, con sectores conservadores y la ultra-derecha religiosa del Partido Shas que no sólo rechaza cualquier acuerdo conPalestina sino, en los últimos meses, han construido 600 casas en el Este de Jerusalén. Esos asentamientos adicionales constituyen una afrenta a cualquier proceso de paz en la zona. Allí está el problema.

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Netanyahu tendrá que escoger. Su solución política parecería ser acercarse a Kadima y crear una alianza política interna distinta que apueste al acuerdo integral diseñado hace años por la Hoja de Ruta. Ello supone los siguientes ingredientes: reconocimiento de los dos Estados; retiro de los territorios de 1966; y desarme de Irán y sus aliados de Hezbollá. Netanyahu debería dar el salto y apostar por ello. Del otro lado tiene a una contraparte racional y moderna: Salam Fayadd. Y, además, el respaldo de la Administración Obama y Bruselas. Sería un primer paso. Allí no acabará todo, desde luego. Quedará pendiente la amenaza de los fundamentalistas de uno y otro signo ideológico-religioso. Por un lado, Irán y sus aliados fundamentalistas de Hezbollá. Además, deberá aplacar a Hamas. Y en el extremo ideológico opuesto, la ultra-derecha religiosa de Shas en Israel. Sin embargo, ganando ese primer peldaño y con una alianza entre Fayyad y Netanyahu, ya habrá más tiempo y fuerza para resolver lo otro.—

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Comentarios (1)
1 Jueves 01 de Abril de 2010 17:37
Mauricio Ordóñez
Arafat es muy querido y respetado... allí estuvo Lula en su tumba. La necesidad de la guerrilla palestina es la misma que necesitó Mandela, o Bolívar, o Martí, o han necesitado los nacionalistas vascos. Cuando a un pueblo se le niega el derecho a la autodeterminación y a formar un Estado si lo desea, estamos en problemas. Sin la resistencia armada palestina, nadie estaría hablando de una hoja de ruta... Israel se hubiera anexado ya todo el territorio.
 

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