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Jaime Ordóñez
La presidente electa en sólo dos semanas ha hecho lo que en los últimos cuatro años no se hacía en nuestra política pública: dialogar. Y eso está muy bien. Hay que reconocérselo con nobleza y claridad.
En pocos días se ha reunido con don Otto Guevara del ML, con don Ottón Solís del PAC, con don José Merino y don José María Villalta del FA. Probablemente lo hará también con el PUSC, el PASE y las otras agrupaciones del país. Al verla, nos ha recordado la figura del Primer Ministro de las democracias parlamentarias modernas. El Primer Ministro es un jefe del Ejecutivo que busca diálogos, acuerdos para que una nación salga adelante, tratando de buscar comunes denominadores y acuerdos entres los distintos sectores de la sociedad.
• • Los consensos son imposibles, eso sabe. Pero sí son posibles los acuerdos, las sumas y las restas que nacen del diálogo. Las democracias modernas exigen primeros o primeras ministras agiles, sin miedo al diálogo y a la construcción de acuerdos nacionales. Las presidencias imperiales y autoritarias (resabios de las monarquías) deberían ser cosas del pasado. Hay que dejarlas atrás, enterrarlas de una vez por todas. Angela Merkel o Michelle Bachellet han sido exitosas porque han sido, de una forma u otra, primeras ministras que buscaron el diálogo. Sin complejos de superioridad o inferioridad. Que salen a hablar con la gente y con los otros políticos. Que entienden que en la política moderna no se trata de imponer o doblar brazos, sino lograr pactos que incorporen los intereses de la mayoría de los ciudadanos.
• • No sé si estará en su agenda, pero la presidente electa también debería dialogar con la Unión de Cámaras y con la ANEP. Con ambas organizaciones, desde luego. Aparte de la Costa Rica política está la Costa Rica empresarial y sindical, quienes a veces coinciden con la Costa Rica política. Pero a veces no. Déjenme ilustrar dos ejemplos: el TLC con China ha generado fracturas y gravísimas preocupaciones en la Cámaras de Industrias, a mi juicio con legítima razón. Los industriales saben que la apertura pactada puede ser suicida y letal para algunos sectores productivos nacionales. Aquí se impone escuchar a los empresarios, parte de la ciudadanía.
• • El otro caso es la preocupación de la ANEP y del sindicato de los muelleros de Limón por la forma en que—a golpe de tambor, utilizando fondos públicos para pagar cesantías millonarias y doblando el brazo a la organización laboral—se piensa liquidar una empresa pública como JAPDEVA para concesionarla a una empresa monopolística extranjera. Aquí se impone hablar con los trabajadores, quienes también son parte de la ciudadanía.
• • Doña Laura ha arrancado haciendo lo correcto. Lo tiene que reconocer está columna, que ha sido crítica tantas veces a la Administración Pública. Sin embargo, la gran pregunta es su segundo paso: la escogencia de su gabinete. Será clave su posición en temas como la legalidad del proceso de adjudicación de la franjas del ICE; el TLC con China; JAPDEVA, RITEVE; RECOPE, Autopistas del Sol; Crucitas y otros negocios y concesiones, desafortunadamente oscuros. Aquí sabremos si doña Laura, quien representa a otra generación, es capaz de liberarse o no de muchas de los compromisos de los grupos de interés que han influenciado la política pública en los últimos años. Esperemos que sí. A todos los ciudadanos de este país nos interesa que sea una excelente presidente.
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