La herencia de Claude Lévi-Strauss PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 24 de Noviembre de 2009 15:13
Jaime Ordóñez

Acaba de morir en París, con más de cien años de edad, Claude Lévi-Strauss. Fue un hombre tan decisivo para la antropología y las ciencias sociales del siglo XX que, sin la riqueza de sus hallazgos, probablemente nuestro conocimiento sobre las distintas culturas del planeta sería hoy más pobre y mucho más simple. Lévi Strauss hizo lo que generalmente hacen los grandes intelectuales: desconfió de lo evidente y trabajó contra los prejuicios. De joven, durante la década de 1930, vivió en Brasil y se internó en la selva tropical amazónica de Matto Groso y empezó una serie de investigaciones sobre los mal llamados pueblos primitivos. En contra de la corriente europea de pensamiento, tan etnocéntrica y cerrada, Levi Strauss logró demostrar hechos impensados y desmontar varios prejuicios. Sintetizo tres de sus grandes aportes.

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Primero, a partir de sus análisis de la familia primitiva rompió con la idea de que el poder viene siempre de los ancestros (maternos o paternos), una idea errada de los cientistas sociales  del siglo XIX en sus análisis sobre la evolución de la familia sindiásmica a la estructura de la familia matriarcal. Inclusive un tipo tan astuto como Engels cayó en ese error en el Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Leví Strauss demostró que las relaciones de poder pueden tener otros orígenes, no verticales, sino más bien horizontales, y nacen de las relaciones entre familias, cuando el hombre de una familia entrega a su hermana a cambio de otra mujer.  Esta idea tan simple sirvió para generar una explicación más compleja de las relaciones del mundo social. Sirvió para cambiar muchos de nuestros criterios sobre la autoridad vertical.

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Se segundo aporte tiene que ver con Rousseau. En el año 1962 publicó El pensamiento salvaje, un libro estremecedor, en el cual demuestra que el período del neolítico no estaba habitado por mal llamados “hombre primitivos”, sino seres humanos que tenían una ciencia y una técnica de estudio. Levi Strauss logró demostrar que el ser del neolítico tenía tradición investigadora y que había logrado clasificaciones de toda la realidad natural (y social) mediante el uso de conceptos, métodos de pensamiento y procedimientos analíticos semejantes a los de hoy. Toda una bofetada para nuestra arrogante “modernidad”. El descubrimiento en las últimas décadas de los avances técnicos en astrología y medicina de la cultura maya, por ejemplo, dieron la razón a Levi Strauss. El conocimiento no nace de un árbol central derivado sino, es espontáneo, con procesos endógenos y distintos en cada cultura. Por eso los mayas podían operar a cerebro abierto cuando Roma no podía, siquiera, luchar contra el tifus.

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Tercero, algo muy simple e importante. Leví Strauss demostró que todo método científico tiene que ser explicativo. Sólo a partir de allí puede haber comparaciones. Descubrió que en absolutamente todas las culturas existe un modelo binario del mundo. Todos los seres humanos, de cualquier pueblo o lugar, pensamos en oposiciones. Los llamó mitemas. Alto/bajo, crudo/cocido, seco/húmedo, etc. Un descubrimiento simple pero agudo. Por eso a los seres humanos nos cuesta ver los detalles y los claroscuros. Por eso tenemos esa estúpida enfermedad de apostar por lo blanco o lo negro, sin darnos cuenta que la realidad es mucho más compleja, rica y sutil.-



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