Iguali-ticos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Miércoles 01 de Septiembre de 2010 21:09
Jaime Ordóñez

Mi colega y amigo, el Dr. Carlos Sojo, presentará el próximo 2 de Septiembre a las 8,30 de la mañana en el Centro Cultural de México, en Barrio los Yoses de San José, un libro realmente importante que muchos costarricenses (y también aquellos extranjeros que escriben sobre Costa Rica) deberían leer con atención. El libro lleva por título “Igualiticos”, un nombre tan tico y mañoso que podríamos tomarlo sólo como una elegante broma y una fina ironía del autor, y después simplemente sonreír, si el libro no desnudase algunas verdades dolorosas. Porque después de leerlo nadie puede reír demasiado. Todo lo contrario. Hay que empezar a preocuparse.


Los datos que Carlos Sojo analiza sirven para desmontar un mito. El mito del país igualitario, bucólico, de campesinos y labriegos sencillos, un país que ha tenido por casi un siglo una idílica e indulgente auto-percepción de pueblo de clase media, una país donde todo el mundo se miraba a los ojos y donde no había diferencias importantes entre los ciudadanos. En fin, la mitología adocenada y clisé de la Patriótica costarricense, la del “vergel bello de flores y aromas” y otras piezas de nuestro folclore chauvinista. De acuerdo a Sojo, la información socio-económico y estadística dice otras cosas. Primero demuestra que en nuestro siglo XIX, el país no era tan igualitico: para 1864, por ejemplo, un 77% de la población la constituían milperos, jornaleros y labradores y únicamente un 13% ganaderos, cafetaleros, hacendados y verdaderos agricultores.


Durante la segunda mitad del siglo XX ciertamente la cosa cambió, con las reformas de Calderón y Figueres y la constitución de una clase media. Sin embargo, esa nueva Costa Rica más igualitaria ha sido cíclica y con altibajos. En los últimos quince años, Costa Rica pasó de ser el país uno de los países más igualitarios de América Latina a uno de los países con tendencias más regresivas en la distribución del ingreso. Todavía el colchón social que construimos durante 50 años nos sostiene, pero la situación se ha ido deteriorando velozmente. Entre el año 1998 y el 2004 el coeficiente Gini se deterioró de un 0,358% a un 0,475%, una de las tendencias hacia la inequidad más rápidas del Continente americano. Ello nos está volviendo en un país muy desigual: para el año 2004, el 20% más rico de la población concentraba ya el 54% de la totalidad del ingreso. El 20% más pobre solo tenía acceso en el 2004 a un mínimo 4% del ingreso. Información estadística del año 2009 nos dice que el proceso de desigualdad se volvió aún más agudo en los últimos 5 años.


Mala cosa. Nuestra chauvinista Costa Rica, en lugar de parecerse a la Suiza centroamericana que alguna vez ambicionó, cada día se parece más a la desigual América Latina que la rodea. Corrijo. Mientras otros países vecinos están corrigiendo las cosas y han reducido desigualdad en los últimos 3 lustros, nosotros somos de las naciones que más la han acrecentado. En eso nos estamos convirtiendo. En un país de Porsches Cayenne que ostentan su riqueza, mientas a un kilómetro de distancia alguna cabeza de familia (mujer, por cierto) lucha por comprarle la canasta básica a sus cuatro hijos con menos de 400 dólares al mes.-

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