| Rango constitucional al agua |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 17 de Agosto de 2010 21:34 |
Juan Manuel Villasuso
Hay muchas maneras en que la privatización del agua puede ocurrir. Una de ellas es el modelo establecido en el Reino Unido, donde los gobiernos dan a la empresa privada la venta de los servicios de tratamiento y suministro del agua pública. Otra es la que se desarrolló en Francia y que consiste en la concesión de licencias de explotación del suministro público, mientras la puesta en marcha y mantenimiento del sistema queda a cargo de las empresas concesionarias que cobran a los ciudadanos el servicio. Una tercera es cuando los gobiernos contratan una empresa para que gestione el servicio de agua a cambio de un precio administrativo; en ese caso la empresa no factura directamente el servicio global del agua, sino sólo el suplemento que le garantiza el contrato. Una cuarta modalidad es el agua embotellada, mercado que ha pasado de no ser prácticamente nada a que se hable de ella como la segunda o tercera mercancía que más dinero mueve en el mundo, según asegura Chris Middleton, director de la consultora australiana de marketing de bebidas Fountainhead. Otros mecanismos de privatización identificados por el Instituto Polaris hacen referencia al traspaso a manos privadas de territorios o biorregiones, así como la separación de la propiedad de la tierra de la de los pozos o fuentes de agua, colocando ambos en el mercado de manera independiente. La contaminación de las aguas es también una forma de privatización, por cuanto la degradación del recurso reduce la disponibilidad para la población. Ese es el caso de las industrias mineras que utilizan agentes nocivos como el cianuro o los agroquímicos tóxicos que se emplean en la producción de ciertos alimentos.
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Los proyectos para otorgarle rango constitucional al agua siguen empantanados en la Asamblea Legislativa. Después de varios años los expedientes 14757 y 16897 revolotean en el recinto parlamentario pero los diputados no terminan de darle su aprobación, a pesar de que todo parece indicar que existe una amplia mayoría de legisladores que los respaldan.
El propósito de estas reformas constitucionales es el de proteger de manera mas robusta, otorgándole rango jurídico superior, a un recurso vital parayt las personas y las comunidades; recurso que cada día es más escaso y enfrenta mayores riesgos y amenazas, especialmente la privatización que se observa en otras latitudes.






