| Los fanáticos sinceros |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 05 de Octubre de 2010 19:51 |
Juan Manuel Villasuso
Este libro no hubiera tenido mayor trascendencia y habría quedado como una constancia adicional de los fraudes y estafas que en este campo se cometen, si no hubiera sido porque Keene también analizó en su obra las reacciones que tuvieron muchas personas al conocer de sus triquiñuelas y tretas para timarlos. Por extraño que pueda parecer, un porcentaje significativo de aquellos a los que había engañado se negaban a aceptar que hubieran sido embaucados y robados. Por el contrario, seguían convencidos de la veracidad de los eventos paranormales a pesar de la demostración fehaciente de que eran totalmente falsos. Este fenómeno, que fue bautizado como “síndrome del fanático sincero”, se ha utilizado para describir un aparente desorden cognitivo que conduce a un individuo, de otra manera completamente normal, a creer lo increíble más allá de toda razón o sensatez.
Para la mayoría de las personas resulta difícil entender cómo un individuo, aparentemente razonable, puede defender con tanto empeño una fantasía aún después de haber sido comprobada la falacia. Sin embargo, para el que padece este síndrome se da la situación inversa: no puede comprender cómo el interlocutor no cree en sus ideas. Esa situación provoca que se aferre a sus convicciones con más firmeza, viendo enemigos y conspiraciones donde lo único que hay es realidad pura y dura. Los hallazgos de Keene tienden a coincidir con los planteamientos del psicólogo social Eric Hoffer respecto a lo que él denomina “verdaderos creyentes”, individuos que se integran en grupos y organizaciones con el fin de reforzar sus creencias y alimentar su intolerancia hacia quienes consideran sus enemigos. Ese fanatismo a veces se disfraza de progreso, modernidad y ciencia. Para todo lo que se les oponga siempre encontrarán explicaciones, aunque sean poco plausibles, acompañadas de valoraciones negativas y descalificadoras de los antagonistas.
Afortunadamente, el número de fanáticos sinceros y verdaderos creyentes en los colectivos sociales es reducido. La gran mayoría no padece ese desorden cognitivo y está dispuesta a escuchar puntos de vista divergentes y debatir de manera civilizada. Sobre ese diálogo se construye la convivencia y se consolida la democracia, aunque el peligro está latente. Agregue su comentario |



En 1976 Lamar Keene, un singular personaje que llegó a ser conocido en los Estados Unidos como “el príncipe de los médium” por sus sesiones espiritistas en las que supuestamente conversaba con los difuntos, escribió el libro “La Mafia Psíquica”, en el que reveló los trucos que había empleado para engañar a quienes acudían a él para comunicarse con “el más allá”.







