La huelga bananera de 1934 PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Miércoles 09 de Septiembre de 2009 01:50

Alberto Cañas

Seis meses después del fraude electoral en Limón, los peones de la bananera se declararon en huelga, la huelga más famosa de la historia patria bajo el liderazgo del dirigente comunista y todavía no escritor Carlos Luis Fallas. La conmoción fue enorme. La prensa se enardeció. De los dos grandes diarios matutinos, Diario de Costa Rica aparecía como propiedad de Fernando Castro Cervantes, conocido públicamente como un paniaguado de la bananera, y por supuesto se lanzó contra la huelga; La Tribuna era propiedad de dos periodistas: Otilio Ulate y José María Pinaud, pero Ulate la tenía bastante abandonada por haber sido elegido diputado en febrero, y el señor Pinaud, de ideas ultraconservadoras, la inclinó abiertamente contra los huelguistas. Ambos matutinos se hicieron eco de las barbaridades que se atribuían a las huelguistas: asaltos, robos, quien sabe si asesinatos, desórdenes de toda clase, y esas cosas las reportaban religiosamente al gobierno como ciertas las autoridades de Limón.

 

El tercer periódico importante, La Prensa Libre, propiedad de José Borrasé y dirigido por el periodista español Fernando Palau, actuó con más cautela, y en alguna forma se hizo sospechoso ante los ojos de algunos, de apoyar la huelga. Por cierto que todo esto provocó un rompimiento feroz entre los co-propietarios de La Tribuna. Ulate, que simpatizó con los huelguistas le vendió su parte a Pinaud y con el producto de la venta compró Diario de Costa Rica, que a partir del 1 de enero de 1935 pasó a ser propiedad exclusiva suya, y así se inicia otro capítulo de la historia de Costa Rica.

No conozco, aunque me dicen que existe, una historia detallada de la huelga bananera, pero de las versiones que conozco, creo poder extraer una idea general de cómo se desarrolló. Don Ricardo Jiménez no comía cuento. Y envió a su Ministro de Gobernación, un ingeniero cartaginés de toda su confianza, don Santos León Herrera, a inspeccionar las zonas afectadas.

El ingeniero León informó al Presidente que allí había paz y tranquilidad, que las barbaridades que autoridades y prensa estaban atribuyendo a los huelguistas eran totalmente falsas.

El Presidente convocó entonces al jefe del Partido Comunista y al gerente de la Bananera a negociar en la Casa Presidencial. El gerente no concurrió, alegando que de Boston no lo habían autorizado. El resultado fue que el pliego de peticiones de los huelguistas: casas para los peones en lugar de barracas, suero antiofídico y atención médica en las fincas, pago de los salarios en dinero efectivo y no con boletos sólo canjeables en comisariatos de la compañía, fue acogido en un Decreto presidencial como un conjunto de obligaciones patronales. La huelga terminó con la victoria de los huelguistas, y la historia bananera de Costa Rica dio un vuelco. Claro, hubo dificultades y obstáculos posteriores, pero esa es, en líneas generales, la historia.

El grupo teatral que dirigía Luis Carlos Vásquez elaboró sobre este tema una notable pieza dramática que se estrenó allá por los años 70 del siglo pasado y que no se publicó. Por este medio insto a Vásquez, en nombre de la editorial de la UNED, a que la haga llegar a esa editorial donde gustosamente me empeñaré en que la incluyamos en la colección teatral de la editorial, como una obra que yo reputo de necesaria.



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Comentarios (7)
7 Miércoles 04 de Mayo de 2011 01:54
andreina lu
huyyyyyyyyyyyyyy que bueno
shg
6 Domingo 12 de Septiembre de 2010 21:39
uherfe
hgsrth
5 Jueves 13 de Mayo de 2010 14:06
josé juan requea
Felicito a Don Alberto por recordar con claridad y valentía la famosa huelga bananera de 1934, en Puerto Limón. Para comprender las justas razones de esa huelgadebemos leer la novela "narración de hechos de una realidad" Mamita Yunai, de Don Carlos Fallas, done narra con mágica claridad y elegantes pinceladas las injustas condiciones de trabajo y de vida que soportaban los trabajadores de la United Fruit Company. El mismo Carlos Luis Fallas, fue un trabajador bananero. Es la lucha de los poderosos contra los pobres, de los oprimidos contra los que los oprimen, de la justicia contra la injusticia, de los explotados contra los explotadores. La huelgas bananera fue la explosión de esos hechos que narra magistralmente don Carlos Luis en Mamita Yunay. En suma lucha de clases. Hay que recordar a los martires, caídos en dicha huelga que eran trabajadores bananeros, asesinados en un recodo de la vía ferrea un día de 1.934.
4 Jueves 17 de Diciembre de 2009 16:57
Marielos Blanco
Qué gusto escucharlo cuando habla... Me encanta como tiene una respuesta siempre lista y acertada. Yo deseara tener la lucidez y el conocimiento suyos.. Imagínese tener la oportunidad de oír de usted la historia ... Don Alberto...a veces no soy tan optimista y pienso que nuestra querida CR se nos está escabullendo frente a nuestras propias narices.... Desde las trincheras del PAC Guápiles, seguiré luchando por aportar al menos mi trabajo para que no nos roben de nuevo la oportunidad de recuperarla... Saludos cordiales y que esté con nosotros mucho tiempo más...
3 Martes 15 de Diciembre de 2009 22:45
kevin quiros
otro claro ejempleo del poder del pueblo frente a personas sin moral algunas, quienes piensan que por tener dinero o "poder" pueden hacer lo que les plasca.
debemos recordar lo emseñado por la historia y las luchas de nuestros antepasados, debemos pensar y saber quienes somos o de lo contrario seremos apenas como monos.
no nos debemos dejar domesticar, debemos luchar por no perder nuestra humanidad.
actualmente se refleja una triste realidad, para muchas empresas los colaboradores son reducidos a simples empleados reconocidos como un numero. y cuando hay crisis simplemente se les despide irrespetando su derecho a una vida plena, feliz y de tranquilidad; olvidando que son las personas las que le otrogan valor a las actividades desarrolladas, sin su colaboracion no serian nada.
debemos luchar contra el liberalismo sin control, tal como quieren proponer algunos presidentes, donde el beneficiado es quien tiene el dinero y sin querer dar oportunidad de crecimiento a los demas; debe darse un crecimiento en pro de la igualdad y no uno donde sea facil identificar al rico que se hace mas rico y al pobre que la tiene que pellejear mas duro cada dia.
2 Viernes 11 de Diciembre de 2009 07:42
WALTER JIMENEZ
Don Alberto, quizás no te haga falta saberlo, pero te lo quiero expresar. Desde mucho tiempo leo tus libros, y tus diversos artículos. Soy un tiquillo más, pero quiero expresarte mi aprecio y admiracion por tu trabajo incansable por hacernos tomar conciencia de la realidad histórica, y por mantenernnos viva esa Memoria de nuestro andar como patria, y sobre todo por el sentido de la capacidad que tenemos para transformar nuestra sociedad. Tus palabras y tus enseñanazas sé que no quedarán infecundas. Tu secreto admirador. Saludos, desde Haití, Walter.
1 Miércoles 02 de Diciembre de 2009 16:30
Marco Vinicio Tristán Orlich
Con la claridad y fluidez que lo caracterizan, don Alberto nos relata una historia aleccionadora en la que resalta la gran visión del gobernante de entonces, un liberal que realmente se preocupó por encontrar soluciones justas y perdurables a los graves problemas sociales que enfrentó.
Última actualización el Miércoles 10 de Febrero de 2010 17:16
 

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