| El tercer gobierno de don Ricardo |
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| Escrito por Redacción |
| Viernes 14 de Agosto de 2009 18:14 |
Alberto Cañas
Esto quedó naturalmente a cargo del Ministerio de Fomento, servido por el Tercer Designado, don León Cortés, que desplegó desde allí una actividad fabulosa y estruendosa, construyendo por todas partes escuelas, edificios municipales, carreteras, todo lo que a uno se le ocurra, y combatiendo así el desempleo causado por la depresión mundial. De paso, Cortés asumió personalmente la administración del Ferrocarril Eléctrico al Pacifico, y fueron esos años los únicos en que el ferrocarril arrojó ganancias. Todo esto fue perfilando la figura de Cortés como el más indicado a sustituir en el gobierno a la brillante generación de liberales formada por los Fernández Ferraz y Zambrana en el Colegio San Luis Gonzaga, y que circuló y gobernó brillantemente con el sobrenombre de Olimpo.
En esta tercera administración completó don Ricardo el trípode de reformas sobre el cual dejó asentado el sistema democrático de Costa Rica. Después del voto directo en su primer gobierno y el voto secreto en el segundo, en el tercero implantó la regla del 40%, o sea que en lo sucesivo sería elegido Presidente de la República quien alcanzara el 40% de los votos válidos; y en caso de que ninguno lo alcanzara se procedería a una segunda elección popular entre los dos que hubieren obtenido más votos, dejando por fuera de todo esto a los diputados. Es curioso, pero en lo sucesivo las elecciones se siguieron resolviendo con mayorías absolutas (ciertas o falsas como la de 1944) y la regla del 40% se aplicó por primera vez en 1958, cuando don Mario Echandi obtuvo el 43 % de la votación. Y la segunda elección sólo se ha visto en el 2002, y en ella salió victorioso don Abel Pacheco. Como en su segundo gobierno, y a pesar de la depresión, emprendió don Ricardo esta vez otra obra gigantesca: la cañería de Puntarenas, más de 100 kilómetros de tubería desde la fuente de Ojo de Agua (y de paso un balneario con el sobrante). Fue durante ese gobierno que una fauna de políticos y funcionarios de segunda categoría comenzó a escalar posiciones para cometer fraudes electorales desde ellas. Los primeros ocurrieron en la elección de diputados de 1934, y exclusivamente, hasta donde se sabe, en la provincia de Limón, donde le fue robado un diputado al Partido Comunista, que participaba en elecciones por primer vez, y logró elegir dos diputados en la provincia de San José y numerosos regidores municipales en cantones importantes. Los fraudes en Limón no se sabe si fueron perpetrados por funcionarios respaldados por la United, o por la United respaldada por funcionarios. Y sobre ellos poco se dijo. Pero Carlos Luis Fallas (la víctima del fraude) los pormenorizó en su justamente famoso libro Mamita Yunai (1941). Queda mucho material sobre este trascendental gobierno. Lo prometo para el próximo artículo. Agregue su comentario
Comentarios (1)
Felicitaciones
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Miércoles 03 de Febrero de 2010 21:36
Marina Volio Brenes
Gracias don Alberto por mantener viva la Historia de Costa Rica. Es una lástima que el Tribunal Supremo de Elecciones no ha separado un espacio en la T.V para que el costarricense no olvide su pasado. Y un pais sin pasado, es un pais sin identidad. De ahi la pobreza del Tribunal de hacer anuncios diciendo que votar es lindo y pura vida. Muy lamentable. Deberian dar lecciones de la historia civica de este pais y las luchas por mantener el sufragio, fruto de luchas y esperanzas.
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| Última actualización el Viernes 14 de Agosto de 2009 20:19 |



Lo primero que hizo don Ricardo Jiménez al asumir el gobierno por tercera vez fue decretar una moratoria para la deuda externa. Esto es, que suspendía por un determinado plazo la atención de esa deuda. La economía que esto significó la destinó el gobierno a seguir adelante, incrementándolo, el programa de obras públicas de su antecesor.






