| Guillermo Villegas Hoffmeister: Detalle de su retrato |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 24 de Agosto de 2010 18:11 |
Ronald Castro Fernández*
Bajo los mangos, los alajuelenses de principio del siglo pasado observaron la llegada, desde San Ramón, de la familia Acosta García. Laboriosos como eran, instalaron una modesta tienda diagonal a la esquina suroeste del Parque Central, lugar del que partió Don Julio Acosta para servir al país. Poco tiempo después dirigió la lucha contra la tiranía y, depueso el antiguo régimen, la patria lo elevó al solio presidencial, donde enfrentó con visión de estadista y firme decisión las fuerzas políticas que desde el Congreso Constitucional, henchidas de rencor, pedían a gritos ¡venganza! contra todos los vencidos. La política de “Perdón y Olvido” adoptada por el gobierno de Don Julio Acosta García fue faro alejandrino para el proceso de reconciliación que sanó las heridas de la nación costarricense. Casi tres décadas después de aquellos hechos, el joven Guillermo Villegas Hoffmeister cruzaba la calle que separaba el Instituto de Alajuela del Parque Tomás Guardia, para allí unirse a las acciones previas y principales de la guerra civil de 1948, que lo llevaron a entablar una sólida y vitalicia amistad con los principales líderes del llamado Ejército de Liberación Nacional. Concluida la contienda fratricida, Costa Rica careció de un profundo proceso de restablecimiento de la concordia nacional; en su lugar, se buscó afanosamente las sanciones inmediatas y, en caso de duda, “no le compre, no le venda” a ninguna persona relacionada con el bando perdedor. Pero la Providencia fue sabia al sentar en el mismo “poyo” a Don Julio Acosta García y a Don Guillermo Villegas Hoffmeister para compartir una misma pasión creativa: los artículos en prensa escrita. Historia verdadera. Don Julio Acosta, desde la cumbre del poder, hermanó de nuevo la familia costarricense. Don Guillermo Villegas Hoffmeister, desde la llanura del periodismo de calle, comprendió y siguió las palabras de Ricardo Fernández Guardia sobre la existencia de dos historias, “la oficial, escrita por los vencedores, y la verdadera, donde se encuentran los principales motivos de los acontecimientos, llevados a la tumba por quienes la forjaron”, arrojándose con diamantina convicción al rescate de la verdad. Entrevistó y publicó, primero, en los diarios Excélsior y La Prensa Libre, después, una serie de libros, los testimonios de un enorme número de participantes en las acciones bélicas de 1948, indistintamente si fueron “mariachis” o “verdes”, “glostoras” o “linieros”, desmitificando y trayendo a la luz las penas, el heroísmo y el aporte que sus protagonistas legaron al porvenir, en síntesis, construyendo paz social. Don Guillermo Villegas Hoffmeister dignificó, con nombres y dos apellidos, las vidas de decenas de hombres y mujeres que de otra manera continuarían bajo el grueso manto de indiferencia con el que se premia a los héroes que ofrecen su sangre y vida en el altar de la Patria. ¡Que las generaciones presentes y futuras sepan que Don Guillermo Villegas Hoffmeister, alajuelense de tíbar hidalguía, ejerciendo con excelencia el periodismo, legó al país el más noble acto de justicia histórica de la Costa Rica moderna! Agregue su comentario |



La ciudad de Alajuela, tierra singular que ha visto nacer y recibido fraternalmente entre los suyos a seres humanos extraordinarios que se han lanzado con gloria hacia los siglos futuros, ostenta una glauca alhaja, el “Parque de los Mangos”,
imperecedero testigo de la abolición de la pena de muerte, fundación del Instituto de Alajuela, la enhiesta defensa de la soberanía nacional en 1842, 1856 y 1857, los caústicos artículos de “El Cencerro” que León Fernández Bonilla publicaba en la Imprenta de Sibaja y las sabrosas anécdotas que el tertuliano Don Guillermo Villegas Hoffmeister compartía con sus cofrades en el ágora alajuelana.






