Gobierno, universidades y Constitución PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Martes 17 de Agosto de 2010 21:39
Henning Jensen Pennington*

En una reiterada publicación, el Poder Ejecutivo ha declarado que considera insostenible la pretensión presupuestaria de las universidades públicas y aducido, sin aportar datos, que los aumentos solicitados “serían principalmente para pagar el aumento automático de las planillas universitarias”.

Esto constituye un “cáncer que absorbe todo aumento presupuestario”, según quienes firman el costoso comunicado.

El Consejo Nacional de Rectores (CONARE) ha mostrado la falsedad de estas aseveraciones. Sin embargo, para comprender la posición del Poder Ejecutivo y específicamente de los ministros y las ministras que lo representan en la Comisión de Enlace, es preciso transmitir información adicional para contextualizar la existente tensión entre el gobierno y las universidades públicas.

El gasto público en Costa Rica es inferior al de la mayoría de los países latinoamericanos de ingresos semejantes. Si tomamos como referencia solo el gasto público total de las instituciones autónomas y le agregamos el de las universidades públicas, a éstas corresponde apenas una cifra superior al 10%. Este porcentaje disminuye al sumar el gasto público del gobierno central.

En la última década, los salarios del sector público (sin las universidades) han representado alrededor del 7% del Producto Interno Bruto (PIB), el porcentaje más alto de América Latina y en nivel cerca de siete veces mayor a la inversión estatal en educación superior.

Debe aclararse que este elevado gasto no se debe a altas remuneraciones, sino al tamaño de la fuerza laboral del Estado. Dentro de un marco de gasto público restrictivo, el Estado es, en cifras relativas, más derrochador que las universidades públicas y también más ineficiente, sobre todo en educación primaria y secundaria, tal y como lo señalan el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al afirmar que, en cuanto a eficiencia de la inversión en este campo, “Costa Rica muestra un puntaje promedio bastante por debajo del promedio evidenciado por otros países de ingresos medios de América Latina, e incluso por debajo del promedio de los países de América Central.” Agregan que “esto sugiere que la educación (primaria y secundaria) es el área en que deben ser focalizados los esfuerzos por lograr una mayor eficiencia.” (Costa Rica. Informe sobre el gasto público. BM/BID, 2009).

El Poder Ejecutivo, probablemente con el ánimo de provocar preocupación y, a la vez, desprestigiar la administración de las universidades públicas, ha señalado que éstas dedican el 80% de su presupuesto al pago de planillas. No obstante, en educación general, un ámbito que es responsabilidad del Ministerio de Educación Pública, casi el 90% del presupuesto se destina a salarios y solo alrededor del 1%, a inversión, situación que hace aún más dramático y doloroso el superávit no utilizado por el MEP en los últimos años.

Virtud por pecado. Como puede verse con claridad, el Poder Ejecutivo quiere presentar como un pecado lo que, en realidad, es una virtud: como política institucional, la UCR dedica 20% de su presupuesto a la inversión en infraestructura y equipos.

Veamos ahora la otra cara de la moneda: ¿cuánto aporta la educación superior al PIB? Esta pregunta es compleja pues a la econometría le es difícil demostrar empíricamente una relación causal directa entre educación y crecimiento económico. Sin embargo, es posible encontrar una vía de aproximación indirecta, cual es el Índice de Adelanto Tecnológico (IAT) y sus componentes.

Esto es lo que ha hecho el Observatorio del Desarrollo a solicitud de la Vicerrectoría de Investigación de la UCR, en un estudio todavía inédito a cargo de Anabelle Ulate y Agustín Fallas. En el informe sobre desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del año 2001, Costa Rica ocupó el segundo lugar de América Latina en el IAT. En el año 2005, Costa Rica se colocó en el primer lugar del subcontinente, arriba de México, Chile y Brasil.

De especial interés es que Costa Rica ocupa esa posición gracias a su puntaje alto en uno de los subíndices del IAT, a saber difusión y utilización de innovaciones tecnológicas, incluyendo su exportación. En el subíndice de capacidades humanas, o sea formación de científicos, Costa Rica aparece por debajo de Chile y México, pero superior a Brasil. Estos son campos en los cuales tiene especial incidencia la educación superior y en ellos puede evidenciarse su decisiva contribución al desarrollo económico.

La estructura del gasto público depende de las decisiones en política económica, es decir de las prioridades que se fijen en materia de las políticas que guiarán la economía. Eso no es negativo en sí mismo. Lo que sí es negativo es que el Poder Ejecutivo no ofrezca más que pseudorazones para rechazar la propuesta de CONARE y le reste prioridad al financiamiento del sector académico público, el cual constituye un factor decisivo en el desarrollo nacional.

Una explicación. ¿Cómo explicarnos esta situación? Una entre varias respuestas está en el documento suscrito por el Gobierno y el Banco Mundial, titulado “Competencia en Costa Rica”, del 11 de junio de 2009. Allí, en la página 25, se dice: “… los mecanismos de financiamiento tradicionales usados en Costa Rica, combinados con autonomía universitaria, limitan la capacidad del gobierno de influir enormemente el sistema. Se requiere de mecanismos de financiamiento flexible y de otros incentivos para promover las mejoras de los programas y el desempeño universitario.”
Este informe indica que puede adoptarse un modelo que implique que el financiamiento de las universidades dependa de sus resultados, definidos previamente en convenios de rendimiento.

Ahora bien, en las comunidades académicas, nadie podrá seriamente oponerse a la evaluación sistemática y continua, ni tampoco a la rendición de cuentas, pues ellas constituyen aspectos medulares de la vida universitaria.

Debe señalarse, sin embargo, que no existe ninguna entidad en Costa Rica que aplique de manera tan consecuente, continua y profunda la evaluación como las instituciones de educación superior.

Solo en la UCR, mantenemos un sistema de aseguramiento de la calidad que incluye acreditación de carreras, evaluación interna y externa de proyectos, investigadores, unidades de investigación, así como acreditación de ensayos y buenas prácticas de laboratorio. También acreditamos procesos administrativos. En su magnitud y cobertura, nada de esto encuentra parangón en las instituciones del Gobierno.

Estas ideas interventoras de las universidades públicas revelan una voluntad contraria al Estado de Derecho que plasmó en la Constitución Política la autonomía universitaria como garantía para el desarrollo libre de las letras, las ciencias y las artes.

Nuestra Carta Magna consagra también el mecanismo para definir el financiamiento universitario. Actuar a sensu contrario es contradecir preceptos básicos de nuestra democracia.

En este clima de coacción por parte del Poder Ejecutivo, vale la pena recordar un pensamiento del ilustre intelectual Edward Said: “Hay algo de venerable y enaltecedor respecto de la academia: hay un sentido de santidad violentada, experimentado por nosotros cuando la universidad o la escuela es sujeto de groseras presiones políticas.”
*Vicerrector de Investigación, UCR .



Agregue su comentario

Tu Nombre:
Tu sitio web:
Asunto:
Comentario:
Comentarios (3)
3 Lunes 23 de Agosto de 2010 06:09
Pablo
señor Ciro su comentarios acerca del FEES aunque cierto no son precisos sabe bien que la inflación es una alza generalizada en los precios y por eso no importa lo que pase con la inflación el aumento real sigue siendo el mismo, es decir, aunque sea más plata sirve para lo mismo.
En lo que si tiene razón es que la universidad es una mina de oro, pero el echo de que no se venda la información y solo se suministre, es por el compromiso que tienen estas instituciones AUTÓNOMAS Y PUBLICAS en suministrar información veras y actualizada al país, no es gratuito que la UCR tenga en su escudo la siguiente frase "LUCEM ASPICIO" (en búsqueda de la luz), eso es lo que la convierte en una mina de oro además de que forma a los mejores profesionales,teniendo en cuenta que este factor es la punta de lanza que hace que muchas empresas internacionales vengan a este país, son instituciones que promueven el conocimiento y la responsabilidad social, porque al fin y al cabo tenemos muy en claro que muchos de nosotros podemos ir a la universidad por los impuestos y la inversión de la nación en nosotros por esto tenemos la obligación con esta nación de devolverles lo que nos han dado, sea con la importante labor social que hacen las universidades en el país o haciéndonos sentir como usted dice haciendo berrinche=hacer marcha pidiendo una negociación justa y un promedio que no comprometa ni seguir graduando los mejores profesionales de país tampoco la investigaciones y mucho menos las acciones sociales con las que se comprometen estas instituciones, señor "hacer berrinche" es clave para que se pueda vivir en una democracia sana.
Es un claro que en este país hay mucha evasión fiscal y es un problema que independientemente o no se suba el promedio del FEES se tiene que resolver, porque sino es inminente una alza en los impuestos, a mi como a muchos nos gustaría que en nuestro país se le diera una mayor inversión a la educación en este país(primaria, secundaria y superior) porque es claro que es el motor para la movilidad social.
2 Jueves 19 de Agosto de 2010 01:00
Ciro
Acá el señor Jensen deja algo muy claro: aunque el presupuesto de las universidades públicas implica a penas un 10% del presupuesto de las instituciones autónomas, el 70% del gasto estatal está concentrado en planillas de difícil movilidad ...hacia el sector público. Por otro lado, en el Ministerio de Educación, el 90% de presupesto está ya de por sí consagrado a salarios y eso que los salarios de los educadores de primaria y secundaria son bajos y las obras de infraestructura que se requieren millonarias.
¡Siendo esto así se vuelve obvio que el presupuesto que tiene el MEP para usar con cierta flexibilidad es apenas del 10%!
¡Y aún así les están dando un aumento al FEES del 4,5% en TÉRMINOS REALES (esto quiere decir que si la inflación es un 10% el aumento es de un _14,5%_) y un tamaño préstamo multimillonario!
¡Y aún así tienen el descaro de pedir un 11% en términos reales, que ocn una inflación del 10% asciende al 21%!
¡Sabiendo la situación de nuestra educación primaria y secundaria, sabiendo que la única forma de financiar esta inercia burocrática es clavándoles más impuestos a nuestros pobres asalariados o peor generando más inflación que de por sí a ellos no los afecta porque ya están cubiertos contra ella!
¡Y luego tienen el descaro de llamar a verdaderas razones económicas "pseudorazones" y pretenden demonizar la verdadera y sincera preocupación por mejorar los programas de desempeño universitario dada la amplia incapacidad que han manifestado para optimizar sus recursos para el bien del sector productivo del país.
Porque están sentados en una mina de oro: los mejores estudiantes del país, los mejores profesores del país, laboratorios, campus, bilbiotectas, redes de computadoras... tiene todo para vender servicios al sector productivo de forma real pero no quieren tener que hacerlo, no quieren tener que generar cuando pueden sólo poner la mano y si no les dan lo que quieren hacer marchas = hacer berrinche.
Este señor Jensen, aunque no era su intención, cada vez me convence más de que el gobierno tiene razón!
1 Miércoles 18 de Agosto de 2010 23:53
Viviana
Este artículo es muy esclarecedor sobre la motivación del gobierno para no dar un presupuesto justo y ofrecer préstamos a las universidades de forma condicionada. Muchas gracias por compartirlo!