| Apertura solapada de FANAL |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 03 de Agosto de 2010 14:20 |
Eduardo E. Mora Valverde*
En 1851, para solucionar el grave problema sanitario ocasionado por el alto contenido de impurezas tóxicas en el guaro destilado por particulares, el Presidente Juan Rafael Mora decretó el monopolio de la destilación, y aprovechó la coyuntura para estimular la producción de caña y recaudar más rentas. En el siglo pasado, FANAL vendía el etanol potable de caña de más alta calidad en el mundo, superando por mucho la “Norma Francesa” (especificaciones internacionales de la calidad del alcohol referidas a niveles de impurezas que afectan la salud) y, pese a que tal Norma era cumplida por sus “segundas” y “terceras” calidades de alcohol, y que en el resto del planeta los destiladores privados en competencia las hacen beber a sus consumidores, en nuestro país por ningún motivo se destinaban a la industria licorera, sino a fines médicos, farmacéuticos y cosméticos. Al inicio de su primera administración, Oscar Arias descalificó los productos de FANAL, pero se le demostró que la calidad originada en la operación del monopolio ha servido para paliar los graves problemas de salud pública que ocasiona la ingesta de alcohol, al extremo de que en los festejos de Santa Cruz de 1990 se puso (literalmente) la camiseta de FANAL, y al ofrecérsele un licor extranjero, ante varios testigos, manifestó su preferencia por el producto costarricense que consumía. Colapso de FANAL. La apertura solapada, sin ninguna transparencia, que ha desembocado en el colapso de FANAL, se aprecia en varios aspectos que nunca se mencionan públicamente, entre otros: cambio del sistema democrático y transparente de distribución con descuentos a las ventas de 251 cajas en adelante, hacia mayoristas; amenaza de cierre gubernamental por aportar menos de un 2% a la contaminación de una quebrada (ignorando el 98% restante originada en ingenios azucareros, beneficios cafetaleros y residencias), que obligó a un desventajoso contrato para rectificar alcohol industrial destilado en Guanacaste; licencias ilegales otorgadas por el Ministerio de Salud para confeccionar licores (se ignora el origen de su alcohol) sin la aprobación del CNP; insistencia del propio Consejo contraria, además de al sentido común, a una norma escrita, sentencias de los Tribunales, pronunciamientos de la Procuraduría y la Contraloría, para eliminar la condición de órgano de desconcentración máxima de FANAL (últimamente con el apoyo “jurídico” de una dependencia incompetente del ente contralor). A lo anterior se suma la absurda actitud de Tributación (últimamente con el mismo apoyo “jurídico” incompetente), que pese a reiteradas sentencias del Tribunal Fiscal Administrativo insiste en cuestionar las bases impositivas de FANAL, a sabiendas de que cada colón adicional que cobre equivale al mismo aumento de déficit del CNP, que al final el Ministerio de Hacienda deberá subsanar por medio del Banco Central (sacar plata de un bolsillo para echarlo en el otro, con una caída “apreciable de menudo”, por costos de trámites, en el intercambio); la inconsulta Ley de Creación del Registro Fiscal de Importadores, Fabricantes y Distribuidores de Bebidas Alcohólicas, que en ninguna parte menciona la indispensable concesión del CNP para los fabricantes; la ausencia de una medición oficial de los efectos fiscales de lo sucedido; y, por supuesto, no se pueden descartar actos de corrupción que se comentan internamente, como los fraudes publicitarios que conoce la opinión pública y la callada venta irregular de ron añejo. Más allá de las significativas rentas que debía generar FANAL para los programas del CNP, que es lo único que parece importar, deberá liberarse de sofismas. el debate que se avecina sobre la necesidad del monopolio que opera la Fábrica, que todavía cumple el fin primordial sanitario que se le impuso en el siglo antepasado.
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Comentarios (1)
Lija
1
Miércoles 04 de Agosto de 2010 01:25
Don Memento
Estos políticos incompetentes, han facilitado la entrada de guaros, verdaderas lijas a precios menores que el Cacique afectando peormente la saluddel pueblo. Ahora hay una variedad de pachas de dudosa proceencia y contenido. De hecho OAS es un gran tapiz, en el Mulo siempre pedía copa llena, y solo cacique. Ni él se traga el veneno que produce y en sus ingenios. El estado debe tener el monopolio del guaro, solo así se resarce el daño que produce el licor.
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La apertura de los monopolios del INS y el ICE que apoyamos la mayoría de los costarricenses se basó en la idea de que la libre competencia abarataría sus productos en beneficio del mayor número de consumidores, pero el colapso de La Fábrica Nacional de Licores (FANAL)
obliga a que los ciudadanos meditemos sobre la apertura solapada que ocurrió. Preguntándonos si nuestra sociedad merece que el guaro se abarate con un alcohol de menos calidad y más sustancias tóxicas, para que lo compren más costarricenses jóvenes, contribuyendo al aumento de los problemas de salud y seguridad pública, que por si mismo origina el consumo excesivo de las bebidas alcohólicas.






