| Pulpo, fútbol y sociedad |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 27 de Julio de 2010 12:48 |
Ludwing Guendel(*)
¿Por qué un pulpo tuvo la osadía de poner el mundo al revés y ganar semejante atención mediática? Más allá de lo jocoso de ver un crustáceo involucrado en tan importante evento global, no me cabe duda de que tocó los aspectos más sensibles del ser humano: su afán por conocer el futuro, el cual ha constituido una verdadera obsesión durante toda su existencia. La imposibilidad de conocer el futuro le recuerda a la humanidad sus propios límites, por eso no desmayamos en apelar a una variedad de medios para conocer los acontecimientos que supuestamente enfrentaremos, no importa si son felices o amargos. Es así que ensayamos desde abordajes complejos como la interpretación de los movimientos de los astros, la convocatoria a espíritus y “el estudio” de diferentes tipos de materiales y bebidas de uso cotidiano, hasta el esfuerzo por desarrollar, supuestas capacidades sobrenaturales en algunas personas con poderes especiales. Por ello el pulpo Paul no es sólo una casualidad mediática, sino que representa un símbolo de ese deseo ferviente del ser humano de colonizar el futuro y lo desconocido a través de otra forma que no es ciencia, cuya predicción fundada en los hechos es siempre tendencial y tentativa. La incertidumbre, el desconocimiento de lo venidero y la ausencia de herramientas para aproximarse a lo que ocurrirá y prepararse espiritual o materialmente nos desata los miedos. Por ello las religiones son tan importantes y nos impresionamos y nos asustamos fácilmente con todo tipo de profecías, desde las más antiguas como las del sabio Nostradamus, el mago Merlín y las apocalípticas afirmaciones del fin del mundo en La Biblia, hasta las más recientes, pero no por eso nuevas, como las predicciones supuestamente Mayas llevadas a la pantalla “hollywoodense” el año pasado. El pulpo Paul no es una quiniela inventada, es la materialización de esos sentimientos en una actividad como el fútbol que se ha vuelto una aproximación de lo que es la sociedad moderna actual, por ello alcanzó tanta notoriedad. El pulpo Paul no sólo “adivinó” los resultados de esos 20 partidos sino que nos desnudó, se mofó de nosotros y revirtió la situación: parecíamos humanos de estanque babeando pero sorprendidos de semejante racionalidad de seleccionar siempre la opción correcta, mientras él hacía lo que hicieron siempre sus ancestros: comer ostiones con toda naturalidad como es su naturaleza. Hasta por cierto una naturaleza que no le incomoda como a nosotros, que tenemos esa otra obsesión del control de nuestro entorno, sin importar que ello atente con nuestra vida y la de otros seres vivos.
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I PARTE. Durante la Copa Mundial de Futbol que acaba de terminar surgió la figura del pulpo Paul, molusco, supuestamente adivino, que logró tener éxito en el 100% de los 20 pronósticos de resultados de un equivalente número de partidos entre las selecciones de dicho torneo.
La mecánica utilizada fue “comunicar” el ganador introduciéndose en una de las dos cajas preparadas por los administradores de un acuario con la bandera de las selecciones nacionales contendientes, las cuales contenían un suculento ostión. Ni siquiera la guapa modelo paraguaya ni las voluptuosidades de una Shakira pudieron ser capaces de ensombrecer las travesuras del pulpo Paul. No hay duda de que él fue la estrella del mundial.






