| Armas innobles contra las universidades |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 20 de Julio de 2010 14:31 |
Ángel Ocampo Álvarez*
Además de los errores, las desinformaciones -puede que no intencionales algunas-, los análisis incautos -cuando no ligeros-, las omisiones, provenientes de los ámbitos más diversos del espectro social costarricense, se ha introducido uno altamente preocupante por su procedencia: el gobierno con el que las universidades aspiran a negociar recurre a las falsedades y las descalificaciones. No es que se haya manipulado la información de modo grotesco, es que abiertamente han mentido. El Ministro Garnier difunde (La Nación SA, 15/5/2010, pag. 4A) un cuadro engañoso y truculento en el que acortó la distancia del último tramo de la variable que mide los años, de modo que en la misma distancia que venía mostrando el comportamiento presupuestario de los años 2008, 2009 y 2010, concentró los cinco años que van del 2010 al 2015. De este modo, al contrastar el presupuesto pedido por las universidades con el presupuesto ofrecido por el gobierno, la curva del CONARE aparece con una pendiente mayor -grotescamente mayor- de la real. Hemos sabido que cuando los rectores confrontaron a la delegación gubernamental sobre esta falsedad, obtuvieron por respuesta, “fue un dedazo” (¿uno de los dedos de la mano invisible?). Con este burdo ardid, el Ministro de Educación al que sus pares llaman orgullosamente el ministro cool, provocó un efecto visual que sugiere un planteamiento “fuera de la realidad” (Garnier dixit) de parte de CONARE. De haber hecho el cuadro con la escala consistente, se advertiría que lo propuesto por las universidades mantiene la misma pendiente, es decir, que las universidades están planteando el mismo crecimiento con el que se ha contado hasta el año presente. Simple falsedad. En campo pagado por el erario público (La Nación SA, 15/6/2010, pag. 17A), la representación gubernamental en la Comisión de Enlace –esa en la que una de las ministras precisa de traducción para entender el idioma oficial del país al que le debe su investidura- calumnió a las universidades atribuyéndoles falsamente la pretensión de erigirse como “única prioridad nacional”. Esta falsedad la sustentó en una simple y llana falsedad: las universidades pretenden “triplicarse el presupuesto cada cuatro años”, aseveración que “sostienen” en un cálculo que ignora un detalle que cualquier estudiante de primer ingreso de la carrera de economía sabe: la información sobre los ingresos resulta medianamente útil cuando se expresa en términos reales y no nominales. Increíblemente, la representación gubernamental, o bien desconoce ese fenómeno al que se le llama inflación, o bien manipula la base del cálculo al deflatar los colones. Este es el mismo ministro que mientras se presenta como el adalid de la enseñanza media y primaria, sub-ejecuta el presupuesto del Ministerio de Educación Pública en 126 mil millones de colones; que califica de “gasto” la inversión que hace el país en educación; el mismo que considera un “lujo” (Diario Extra 23/06/2010, pag. 6) el aumento en la inversión por estudiante, y no un aumento en la calidad educativa que, de no darse, este país quedaría condenado a vivir lejos de cualquier horizonte de desarrollo; que llama “simples razones inerciales” (La Nación SA, 18/6/2010) el acervo académico que ha permitido que la educación costarricense tenga la calidad que se le reconoce internacionalmente; que amenaza con entregar los recursos públicos constitucionales a las universidades privadas, que no conocen más que de rendimientos económicos; que en la página pagada por los contribuyentes afirma que las universidades pretenden subir el costo por estudiante en un 97%, porcentaje obtenido sumándole a la docencia, la inversión que realizan las universidades en investigación y acción social, labores por cierto ajenas a las universidades privadas, y que constituyen una retribución a la comunidad y al desarrollo nacional independiente, que por lo visto el gobierno quisiera menguar o directamente suprimir. Actitud irrespetuosa. Estas falsas declaraciones que publicitan son una extensión de la actitud que la delegación gubernamental ha mantenido al interior de la Comisión de Enlace. Ahí las señoras y los señores ministros se han comportado de manera abiertamente irrespetuosa y descalificadora con las señoras y los señores rectores y, por su medio, con toda la comunidad universitaria y el pueblo costarricense. Atender el celular, sumergirse en la computadora y no atender a quien está respondiendo con seriedad la inquietud formulada, no leer –no se diga estudiar- los documentos entregados previamente para la discusión, esos que han dicho a la prensa que la universidad no tiene ni presenta, trasladar la reunión a última hora, para dos hora más tarde, a la que finalmente llegan hora y media adicional después, tiempo durante el cual se fueron a un medio de prensa a dar declaraciones anticipadas a la sesión, y en la que arremeten contra las universidades. Éste es el talante del “diálogo”, de la “negociación” que sostiene la moral gubernamental, sin duda alejada de la tesitura moral que requieren los asuntos públicos, caracterizada por el referente de servicio en la búsqueda del consenso. Esta “ética pública” se vanagloria de la ostentación del poder, no del servicio que ofrece y al cual se debe, recurre a las armas viles de la descalificación y el desdén contra quienes no suscriben sus criterios (caracoles, talibanes, batracios), sin molestarse en escucharlos. Ahora se ufana de la derrota que pretende infringirle a la enseñanza pública, y con ello menosprecia sin más a la gente. La universidad no le teme al debate; al contrario, lo acoge y lo propicia como su mundo orgánico. Pero aunque el debate admite el error, solo alcanza su cometido basado en la sinceridad. Esperamos que las rectoras y los rectores de las universidades estatales –haciendo un acopio adicional de paciencia- logren que el diálogo impere en la Comisión de Enlace, único medio digno que conduce al encuentro sincero propio de una negociación.
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La compleja atmósfera en la que las universidades han debido disputar su presupuesto se ha visto salpicada de recursos francamente infames; evidencia quizás del sendero que está dispuesto a transitar–arrasar el proyecto social que ve en el lucro una señal divina,
y que tiene en la privatización su máxima capacidad de resolución a cuanto problema se le aparece. “Los conoceréis”, pero no en la prédica sino en la práctica, y no tanto por sus frutos como por los medios con los que arrancan esos frutos: herramientas depredadoras, instrumentos de muerte, armas innobles.







Tampoco se habla seriamente, cuando citan las universidades privadas, como centros de educación superior, cuando todos los academicos serios saben que por definicion una universidad, es un centro de educación superior que destina por lo menos un 30% de su presupuesto a investigación. Me pregunto, cual universidad privada dedica presupuesto a investigación? la respuesta es obvia, ninguna, porque no puede lucrar con ella y es muy honerosa.
Que es lo que esperan los potiticos de turno? que manos negras se tejen detras de sus decisiones? o es acaso que han orquestado todo un conjunto de medidas para acabar con la educación superio pública?
Al final, tenga la razón quién la tenga los de la llanura terminaremos pagando a unos y otros, más y menos de una orilla la otra.
Intolerancia contra el neoliberalismo o el liberalismo simple.
Intolerancia contra cualquier cosa que tenga que ver con Estados Unidos.
Intolerancia contra cualquier idea económica que no se ajuste al keinesianismo o, en su caso, a los viejas ideas de la social democracia.
Intolerancia contra cualquier idea de desarrollo económico que no pase por el filtro de los bloques de izquierda, muy bien conocidos en el país.
Espero que algún día se presente un verdadero debate para aclarar todas esas ideas prefabricadas.