| Sin más generación eléctrica, nunca tendremos mejores empleos |
|
|
|
| Escrito por Redacción |
| Miércoles 14 de Julio de 2010 19:48 |
Ricardo Trujillo Molina*
1). No se trata de una apertura total del sector eléctrico, por cuanto el proyecto de ley prácticamente deja en estatus quo a la distribución y la transmisión eléctricas, y se enfoca prioritariamente en modificar el actual modelo de monopsonio, o comprador único a cargo del ICE de toda la generación eléctrica privada, y cuyos resultados después de dos décadas nos han llevado a un alza exorbitante en tarifas eléctricas. En menos de ocho años, las tarifas promedio han ascendido un 300%, de los cinco centavos de dólar el kilovatio hora, a más de veinte centavos, aunque bajo la óptica de Fumero todavía “sean precios que garantizan un servicio para toda la población”. 2). No se trata de un cambio de modelo de desarrollo como trilladamente lo conceptualizan los defensores del monopolio estatal a ultranza, sino de un cambio en el modelo de producción eléctrica, precisamente para garantizarle al abonado que las futuras plantas, no las actuales, producirán y venderán su energía al menor costo que permita el mercado de competencia entre generadores privados y públicos. Ninguna ley es retroactiva y, por lo tanto, se respetarán los contratos vigentes entre productores y distribuidores, hasta su fecha de caducidad. 3). El problema a resolver con el marco legal hoy inexistente es el de estimular la generación eléctrica con los recursos renovables nacionales, que son siempre los de más bajo costo, pero cuya utilización requiere de un periodo largo de estudio y construcción, a diferencia de las plantas térmicas y de combustión interna, de rápida instalación, pero con alto costo de su materia prima importada. La falta de competencia le está facilitando al ICE completar sus hidroeléctricas, pero a un costo de producción excesivamente alto comparado con el estándar internacional. 4). El problema actual no es el de cobertura o electrificación nacional, pues éste ya fue resuelto. El problema a resolver es el de asegurar un continuo crecimiento de la capacidad en generación eléctrica, no necesariamente para clientes residenciales como ocurrió en el pasado, sino para clientes comerciales o sector servicios, cuya demanda crece a un ritmo promedio del 10% anual, siendo éste el sector generador de empleo mejor pagado en el país. Recordemos que los empleos de paga mínima no utilizan electricidad como los que utilizan la mano de obra en bruto, en el agro y en todas las calles del país. 5). EL proyecto de ley no pretende en ninguno de sus artículos, ni debilitar ni desintegrar al ICE. Ni la planificación de la demanda quedará a merced de las fuerzas del mercado, todo lo contrario, será una responsabilidad asignada al Estado y en concordancia con el plan nacional de desarrollo. 6). Si Fumero tanto quiere al ICE, por qué no lo protege mejor de las fuerzas internas que promueven el monopsonio, el incremento de tarifas en detrimento del poder adquisitivo del hogar costarricense y el despilfarro de fondos que tanto le han costado sangre, sudor y lagrimas a esa población. Optimizar los recursos limitados de una institución del Estado es la única manera de garantizarle su futuro en el mundo competitivo actual. *Ingeniero eléctrico. Agregue su comentario |



Bienvenido el ingeniero Fumero al debate público sobre la urgente necesidad de modificar el modelo de generación eléctrica vigente, aunque su aporte sea tardío y su argumentación de corte ideológico con pobre fundamentación y relevancia.
Su última nota en Pagina Abierta bajo el título de “Otra apertura Interesada” demuestra un desconocimiento absoluto sobre el texto del proyecto de ley No 17666.






