| Vivienda joven y no tan joven |
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| Escrito por Redacción |
| Miércoles 14 de Julio de 2010 19:42 |
Javier Calvo Echandi*
Bajo las condiciones actuales de desempleo o subempleo a que nos vemos sometidos es un camino que pocos pueden y se arriesgan a transitar. Una generación entera está en riesgo de salir de casa de sus padres cuando sean abuelos. Los que en los últimos años sortearon el laberinto de inmobiliarias, constructoras, peritos, vendedores y bancos, lejos de estar tranquilos con su logro, hoy con la crisis sufren de la violenta alza de los intereses y las cuotas impagables, una persecución de los bancos, al punto que muchos han perdido sus casas y están alquilando o de vuelta en la casa paterna. Búsqueda de soluciones. Varias iniciativas complican más la situación en lugar de aportar soluciones. Por un lado el municipio habla de repoblar la capital. “San José Posible” es el lema que presenta argumentos sobre los beneficios de repoblar las zonas urbanas, el adiós a las presas o largas horas en bus que podríamos dedicar a nuestras familias, apostando a la calidad de vida desde un apartamento en un edificio en el centro. Sin embargo, la realidad nos ofrece propiedades de 65 metros cuadrados a más de ¢50 millones. Siguen jugando a la ruleta de la burbuja inmobiliaria sostenidos por políticas públicas. El gran negocio inmobiliario cuenta con muchas y poderosas complicidades. Por otra parte, la precariedad del empleo a que nos vemos sometidos, a vista y paciencia de las instituciones laborales y de juventud, se corresponde con la ausencia de iniciativas de una Banca de (no) Desarrollo, que ha permitido la especulación inmobiliaria y el aumentar los criterios de riesgo, hasta participar en la compra y venta de carteras de crédito cuyo valor no se conoce en realidad. Decir que la vivienda es un derecho humano en un país como el nuestro ya parece palabras vacías. Sobra decir que somos una generación que no espera nada del Estado. Las oportunidades de educación, salud, empleo, ocio y cultura que nos brindó hablan por sí solas. Por lo tanto, las respuestas tienen que salir de nosotros mismos. Algunas opciones. Ante este problema vemos diferentes reacciones en el mundo, como el fenómeno de los Okupas en Barcelona y otras ciudades europeas, donde jóvenes toman edificios vacíos para vivir. El movimiento se ha propagado al punto que hoy demandan la despenalización de la invasión de bienes inhabitados. San José es un enorme espacio en potencia. Pienso que la opción más viable es tomar el cooperativismo como plataforma. Un sector tantas veces intervenido, manoseado, quebrado y politizado puede ser reinventado para construir el concepto de Cooperativas de Vivienda Joven, con más acceso a créditos, mejores tazas y, sobre todo, que se reduzca el inmoral porcentaje de ganancias especulativas de los desarrolladores. Quizás la respuesta está en recuperar lo que ha perdido Costa Rica: la capacidad de trabajar colectivamente por un fin, y recuperar formas en extinción como la comunidad y la de ser propietarios. *Filósofo Agregue su comentario |



Si imaginamos lo que significa tener casa, ser dueño de cuatro paredes y un techo, y pensamos en el esfuerzo que significó para nuestros padres el poder alcanzarlo,
vemos que para muchos jóvenes y no tan jóvenes ese es un cuento cada vez más lejano.






