Esteban Gil Girón
Viendo bailar en la tele a la Presidenta entre cámaras y vapores de paella, supongo que, como sucede en estos días de concursos musicales donde alguna gente danza por sus sueños,
nada de malo tendría que ella también lo hiciera por el suyo.
••• A ritmo de pasodoble premonitorio y con el auxilio de un taconeo avisado y tesonero, heraldo, quizás, de mejores devenires, intentaba tal vez conjurar la taurina enbestida de eventuales adversidades para poder conducir la nave del gobierno rumbo a puertos más felices, que en buena hora le permitan, además, dejar atrás ese arranque ingrato y conflictivo que ha bautizado su administración.
••• Bien podría estar bailando por un sueño que la vacune contra futuros resbalones y conjure la repetición de episodios embarazosos, como la fallida auto remuneración de los supuestos padres de la Patria, o el nombramiento de diplomáticos en países que no existen, y también porque ningún poder que no haya salido de las urnas, por más gravitación política o económica que tenga, llegue en algún momento a instrumentalizarla.
••• Danzaría a lo mejor por un sueño donde pueda atender a todos los santos sin desvestir a ninguno, para que la suerte le permita desarrollar su proyecto estrella de la red de cuido, sin sacrificar la siempre postergada erradicación de tugurios, ni los urgentes planes de vivienda popular.
••• Un sueño donde el déficit baje del peligroso cinco por ciento que le dejaron como plato fuerte de una mesa bien servida, donde los taludes improvisados de una carretera desesperada dejen de soltar piedras del tamaño de un automóvil, una onírica semblanza donde un impaciente Rodrigo Arias no se le meta en la cocina, ni le alborote el panal político con aspiraciones prematuras, y la deje gobernar tranquila.
••• Soñaría, posiblemente, para que esa firmeza tantas veces prometida le alcance para destilar cualquier posible ambigüedad en sus futuras decisiones, para que sus afanes le permitan racionalizar el sistema tributario y pueda desandar estos tiempos de crisis sin “trasladar la pena” a las mayorías que la llevaron a la primera magistratura.
••• Hagamos, pues, votos, para que este presumible sueño presidencial sea preludio de un giro copernicano en el curso de ciertos preocupantes acontecimientos, y permita finalmente a doña Laura arribar a mayo del 2014 con la tarea bien cumplida…
|