| La ignorancia reina |
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| Escrito por Redacción |
| Jueves 24 de Junio de 2010 17:27 |
Luis Paulino Vargas Solís*
En primer lugar, esto ha sacado a la luz un océano de ignorancia y prejuicios que inunda la conciencia popular, pero el cual igualmente se expresa en los planteamientos de algunos líderes y jerarcas religiosos. Es impresionante el cúmulo de incongruencias e inexactitudes que pululan. Veamos algunos ejemplos. Que la homosexualidad es “anti-natural”, con lo cual aparentemente se entendería que no está biológicamente determinada, de forma que habría de ser algo así como una suerte de diabólico capricho. Pero esto deja sin respuestas hechos tan incontrovertibles como el de que es algo que ha existido en todas las épocas y culturas, como igualmente está bien demostrado que se manifiesta en una enorme variedad de especies de animales. Otro ejemplo: que existe un único modelo “natural” (¡y dale con lo de natural!) de familia: el de papá y mamá –casados una sola vez y para toda la vida- con sus niños y niñas. Qué pena, pero esa idea no soporta ni el menor examen a la luz de la evidencia acumulada a lo largo de la historia de la humanidad. Lo cierto es que lo único que puede decirse con razonable certeza es que las familias son realidades históricas y culturales, cambiantes y dinámicas, y ello lo confirmamos en la sociedad costarricense actual, donde existen y prosperan diversas formas de familia. Es igualmente inexacta la idea de que solo ese modelo de familia que esta gente defiende es sitio apropiado para el feliz crecimiento de los infantes. Que le pregunten a tantas mujeres solas que han sacado adelante –con admirable tesón y amor- a sus hijos, de quienes han hecho personas de valía. Afirmaciones extravagantes. Sobre las personas homosexuales mismas abundan las ideas más extravagantes. Que somos gente disoluta, desordenada, promiscua, corrupta. Váyase a saber si muchos veces lo han dicho sin percatarse que tenían al frente suyo a personas que, siendo homosexuales, también son gente trabajadora, honrada, luchadora, solidaria y, de seguro, también personas capaces de amar con abnegación y a plenitud. Estos discursos de la ignorancia –que también son discursos de odio- no solo denigran y agreden, también desnudan las miserias morales de quienes los pronuncian. Otra más: la ridícula afirmación de que las personas homosexuales no podemos tener hijos ¡pero por supuesto que hay muchos y muchas que los tienen! Nada tan fácil como traer a la vida un niño o niña, que muy otra cosa es hacerle crecer con verdadero amor. Ahí perdonen, pero no son pocas las parejas heterosexuales –y en particular los hombres heterosexuales- que no logran aprobar el examen ¿o de dónde se suponen que salen tantos niños abandonados? Sin duda posible esto atiende al ejercicio de la ciudadanía en una sociedad que se pretende democrática. Sin embargo, la ignorancia insiste en presentarlo como si fuera un tema religioso, lo cual arriesga poner a estos sectores religiosos conservadores en una posición harto incómoda: la de tener que demostrar que, en efecto, por su boca habla el mismo Dios. Porque su insistencia en que es algo que contraría “la voluntad de Dios” podría tener validez como criterio que obliga a toda la sociedad, solo si efectivamente es el dicho de Dios mismo. En realidad, solo es el dicho de esta gente. La interpretación de la Biblia que plantean es valedera en el tanto ellos la consideran valedera. Igual que son valederas las interpretaciones de otras personas y de otras iglesias Nada, como no sea la arrogancia y la intransigencia, permite afirmar que una interpretación tenga más validez que otra, aunque es cierto que algunas son mucho más serias que otras. Si bien en el campo de la ciencia no todo planteamiento es válido, en el campo de la fe todos lo son, justamente por ser asuntos de fe. De ahí que resulte completamente desatinada la idea de imponer mediante la ley algo que es asunto solamente de su muy propia y peculiar fe.
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La visibilización que en los últimos años ha adquirido las reivindicaciones expresadas por las personas sexualmente diversas –gais y lesbianas, pero no solamente tales personas-
pone a la sociedad costarricense y, en especial, a las diferentes iglesias, frente a una encrucijada que todavía no hace muchos años parecía simplemente impensable.







Lo que Yo creo es que si hay algo seguro, algo de lo que si estoy plenamente seguro, ser católico y ser Cristiano son cosas muy distintas y apuesto lo que sea a que ningún homosexual es Cristiano, ojo CRISTIANO, por lo que si es importante ponerle atención al asunto y ver en que estamos, se que muchos no creen en Cristo, lamentable, pero el punto es que tenemos que tener claro que una vida sin el Señor no vale nada, y lo vemos a diario, cuando nos quieren confundir e imponer comportamientos insanos e inmorales. Es cierto que el homosexualismo ha existido desde hace tiempo, así como el incesto, las violaciones y los asesinatos, pero eso no justifica que se practique (cada quien con su vida) que en la naturaleza existe, bueno habría que ver, puede que si, pero de seguro los animales y plantas no tienen uso de razón, conciencia y alma.
Respetuosamente.