Cuando el ateísmo liberal mete mano en el país PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Miércoles 16 de Junio de 2010 04:40
Walter Gamboa Araya*

Leí en el suplemento Página Abierta del 25 de mayo la opinión de Mauricio Ordóñez y me sorprende que una persona, a toda vista intelectual, opine en forma tan subjetiva sobre la actuación de monseñor Francisco Ulloa.

Digo, uno puede tener su ideología preferida y hasta querer justificarla, pero aplicar aquí modas que a otros países no les han hecho bien  “para no quedar atrás” amerita que incluso los empíricos nos pronunciemos.

Nuestro país se distingue por muchos logros que, indudablemente, vienen de su idiosincrasia, la cual, se quiera admitir o no, tiene bases no solo “creyentes” o “cristianas”, sino innegablemente católicas. Inclusive, leyendo el artículo del arquitecto Ordóñez, las citas del artículo, lejos de hablar mal de la Iglesia, la defienden.

Para los que vemos la totalidad de la historia y no solo los fragmentos-cliché hollywoodienses de quienes los esgrimen, la actuación de monseñor Ulloa corresponde a la constante de una Iglesia que ha mantenido una posición -a veces impopular- sobre lo moral recibida del mismo Cristo, y a fin de cuentas ese hecho elogia la valentía y constancia de quien defiende sus convicciones, aún cuando una ley civil lo prohibía.

Lo cierto es que la Iglesia ha logrado importancia histórica por su permanencia, y aún con errores, como toda institución administrada por seres humanos, ha llegado a ser con su Doctrina Social un importante contrapeso al liberalismo salvaje en todas sus expresiones de turno, cosa que se puede confirmar al leer abundantes documentos oficiales del clero, cuyo contenido y fechas de creación lo constatan. Sin ir demasiado lejos, los partidos cuyos puntos de vista no recomendó monseñor Ulloa son precisamente los que protagonizan los mejores escándalos de corrupción, impunidad y desigualdad entre ricos y pobres. Porque, ¿no son de hecho los diputados de esos partidos los que pretendían recetarse un aumento colosal, “por no quedar atrás” con el sueldo de los jueces, atenidos a que hacían algo “legal” (si bien no moral), anteponiendo sus intereses personales, y atenidos a nuestra pasividad mal llamada pacifismo?
No se engañen los promotores del Estado Laico: debilitar a la Iglesia es solo el primer paso para una era de injusticia social, donde serán tantas las desigualdades, que hasta ustedes serán afectados. La mayoría no tiene que sufrir para que se enriquezca una minoría elitista, ya desde antes multimillonaria.


*Comerciante.



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Comentarios (6)
6 Jueves 24 de Junio de 2010 21:15
Doris Molina
Desde la época de los tribus indígenas, poco a poco van perdiendo poder pólitico los religiosos.
La era del sumo sacerdote va pasando y la unión estado-iglesia terminó en la edad media.
Cierto que la iglesia se aferra al poder en algunos paises como Iran, pero cada vez son los menos.
Los derechos de las mujeres y los homosexuales se van ganando, como ocurre en Europa, aunque les duela a los conservadores religiosos.
Es innegable la inmensa fortuna económica que acumulan las iglesias, pero eso no ha podido asegurarles el poder político. En USA los neoliberales se han unido a los fanáticos religiosos para buscar el poder político, pero en Costa Rica aunque la iglesia católica tiene poder económico, es accionista de Grupo Sama que tambien es accionista de Florida-Cervecería y Pipasa, aun no parece que desde Nunciatura controlen a Zapote.
5 Miércoles 16 de Junio de 2010 23:55
eri soto
No comparto el criterio de que en nuestra constitucion se incluya a la religion catolica y apostolica como la religion del estado, este aspecto, ha creado dos elites que de alguna manera influyen y a la vez se conjuran para crear privilegios, estos hechos han quedado evidenciados, en recien pasados eventos, como el caso Grupo SAMA, y el traslado de fondos por 80 millones de dolares de la iglesia catolica a una entidad financiera en panama, entonces mi pregunta es ¿es correcto este hecho constitucional y si es correcto las acciones en negocios de tal naturaleza. Mienstras en los barrios, pobres, solo se realizan actividades, para recaudar fondos para mantenimiento del templo. creo que deberia ser de otra manera. Sobre este asunto debo reconocer labores muy nobles como la de OBRAS DEL ESPIRITU SANTO., un ejemplo a seguir.
4 Miércoles 16 de Junio de 2010 16:30
Mauricio Ordóñez
Recuerdo también al señor Gamboa, que el PAC en general, y Ottón Solís en particular, es uno de los partidos que -salvo algunas excepciones- favorece el Estado Laico. Don Ottón así lo dijo, aunque lo matizó contradictoriamente hablando del desplazamiento voluntario de impuestos a favor de las iglesias.
Igualmente el FRENTE AMPLIO apoya el Estado Laico. Ambos partidos se opusieron al pretendido salariazo de los diputados y, en general, han tenido la prioridad social como su norte.
3 Miércoles 16 de Junio de 2010 16:20
Mauricio Ordóñez
Menciona el señor Gamboa cosas que de mi artículo ni siquiera derivan (ver http://paginaabierta.cr/index.php/articulos/36-nacionales/733-cuando-la-religion-mete-mano-en-la-politica.html). Respecto al liberalismo económico, he encontrado seguidores de esa doctrina tanto en cristianos como en seculares. Yo, personalmente, me considero un humanista secular socialista, y desde el punto de vista económico, considero a los trabajadores y al medio ambiente como componentes que no se pueden dejar al libre manejo del capital, sino que deben ser protegidos con prioridad, teniendo siempre el norte ético del bien común. No se preocupe el señor Gamboa, existen morales seculares que puede buscar diálogo con las morales religiosas, para lograr un decente funcionamiento de la cosa pública.
2 Miércoles 16 de Junio de 2010 15:07
josepe
Dice este Sr. Gamboa que "la actuación de monseñor Ulloa corresponde a la constante de una Iglesia que ha mantenido una posición -a veces impopular- sobre lo moral recibida del mismo Cristo", no hay ninguna prueba histórica de tal cosa sea cierta. Por otra parte si esa moral incluye que la Iglesia de Cristo se convirtiera en un monstruo político y económico, donde su objetivo principal es lucrar con la fe sencilla de los cristianos, tal vez su defensa pudiera ser creíble.
1 Miércoles 16 de Junio de 2010 14:19
Alvar
En realidad, señor comerciante, el liberalismo se ha servido de la religión, concretamente del catolicismo, para obtener sus propósitos de meter al país en la "racionalidad" económica. Por su parte, el catolicismo se ha servido de los partidos y gobiernos liberales para obtener beneficios, incluso económicos, a su favor. Su pretendida contradicción entre ambas doctrinas es, por lo menos, inocente.