| Crucitas: cuando tu nombre provoque llanto |
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| Escrito por Redacción |
| Martes 17 de Noviembre de 2009 14:34 |
Simmel Ortegarrieta(*)
Yanacocha, Perú: Es una de las minas más grandes del mundo. Al inicio fue bien recibida: prometió inversión, desarrollo y trabajo. Quince años después las promesas no se cumplieron. En Vidas a cambio de Oro la investigadora Marisancho Menjón escribe que: “La zona es ahora más pobre que antes. La gente se siente defraudada, maltratada y engañada. A los opositores les llaman “enemigos del desarrollo”; los reprimen con palizas, amenazas y encarcelamientos”. Similar criterio recogen investigadores de la Universidad de Zaragoza en el estudio La minería de oro a cielo abierto en Cajamarca: “La mina afirma -y con ella, todos los medios e instancias oficiales- que posee avanzada tecnología, que no contamina; que el agua cianurada queda en circuito cerrado y que la depuran para volver a usarla”. Los análisis confirmaron la presencia de cianuro y de metales pesados en ella. El texto denuncia que hay varios casos de muerte masiva de peces; que los campesinos ven a sus animales perder el pelo; y que se dispararon las enfermedades respiratorias, diarreas agudas, dermatitis y conjuntivitis, especialmente en niños. “La mina destruyó la vida y el futuro en 26.000 hectáreas y quiere abarcar otras 25.000, pese a la oposición del pueblo, que ve violados sus derechos; entre ellos, el del acceso al agua”, advierten. Varias, México: “El malestar es grande; los pobladores de Zacatecas, bloquearon la mina de oro Peñasquito, porque la empresa canadiense incumplió el pago del 7% de la riqueza obtenida”. Así reza Luis Hernández, en El nuevo saqueo: minería a cielo abierto, publicado en el diario La Jornada, de México. Hernández relata que miles de mineros de Chiapas han denunciado grandes abusos corporativos y exigen cancelar 56 permisos de explotación, porque “sólo traen destrucción y muerte”. La iglesia católica local expresó su apoyo, ya que: “la mina fomenta desigualdades, atropella y excluye a personas”. “Muchas de esas compañías, como reportó La Jornada, son canadienses. Tienen el control de 51% del capital minero del mundo. En 25 años los gobiernos han entregado el territorio a empresas trasnacionales y trasnacionalizadas: 200.000 km2, es decir, el 9% del territorio mexicano lo han entregado y regalado en concesiones mineras”, puntualiza Hernández. La Alumbrera, Argentina: Alicia Dujovne investigó la mina y publicó sus resultados en el diario La Nación, de Argentina. Los datos de Muerte a cielo abierto indican que: “Se contamina 100 millones de litros de agua diarios con cianuro. Cuando el drenaje se comprueba, ya es tarde para actuar y, si no se comprueba a tiempo es porque las denuncias se tapan.” Y agregan los pobladores: “las cabras sangran por la nariz, se ven zorros pelados, las bodegas ya no compran nuestras uvas”. Un senador entrevistado por Dujovne tardíamente se lamenta: “Todos pensaron que se harían ricos. La construcción dio trabajo a 20.000, a 10.000 y luego solo a 1.200 personas; y al comenzar la extracción, empezó el desempleo. Ahora la empresa da asistencia social en pequeñas dosis, para cerrar la boca de las víctimas. Limosnas, falsas promesas. La empresa no deja beneficios económicos al país, odas las regalías son de ella. Apenas recibimos un 2%. El sueño de un proyecto para todos fracasó”. Los vecinos de San Carlos merecen un desarrollo responsable, sin disfraz. América Latina ya lloró suficientes lluvias de impotencia. ¿En qué espejo nos hemos de reflejar? Aquí estamos a tiempo de secar las lágrimas aún no derramadas. *Periodista |



Mi introducción es tan breve, como los diez años que operaría la mina Las Crucitas.
Las siguientes son voces de periodistas, investigadores científicos y testimonios de mineros, sobre los efectos documentados de la minería de oro a cielo abierto en América Latina. Como primera entrega incluyo ejemplos de tres países. Son casos reales, basados en publicaciones a lo largo del continente. Éste es un vistazo a la magnitud de lo que provocarían los escasos 300 empleos en Crucitas (apenas un 0,006% de la población de Costa Rica, pero que extrañamente representa “Interés Nacional”, para algunos). Cualquier parecido con nuestra realidad ¿es mera coincidencia?







Salvo por la codicia por conseguir los contratos millonarios para revisar que los contratos estén bien hechos para darnos por la nuca, como en el caso de Alcatel, no hay forma de entender que alguien considere lógico cambiar un recurso natural por unos cuantos empleos, y en algunos casos el pago de impuestos –dependiendo del monto del contrato para revisar los contratos, a veces también dan exoneración tributaria-, sin pagar por el verdadero valor del bien extraído, quedando luego nosotros con todo el problema ambiental.
Dejen ese oro ahí tranquilo, que en algunos años lo van a poder sacar nuestros hijos, nietos o bisnietos, dejando ese valor para nuestro propio país.
menos de otro pais ....que se creen la mama de tarzan ....
esta super equivocados ...
solo destruccion traen esos proyectillos de pacotilla, de mala muerte