| Autopista du soleil |
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| Escrito por Redacción |
| Miércoles 01 de Septiembre de 2010 21:07 |
Luis Fernando Gómez*
De un tiempo a la fecha, los vecinos de Ciudad Colón y Puriscal padecemos de un mal que no es de Chagas. Algo en el ambiente les hizo creer a los señores de la concesionaria y del Ministerio de Transportes que para llegar a San José debíamos tomar el ferry. No se dieron cuenta de que la carretera ya la teníamos construida, e incluso que el tramo de la Cuesta de las Palomas era más seguro, con un muro natural de árboles que dividía cada sentido de la vía. Ahora no sólo se incrementó la velocidad en curva sino que el sentido ascendente se convirtió prácticamente en una rampa sin obstáculos. No es ficción. El suceso ocurrió una madrugada de sábado cuando un conductor que viajaba en dirección este perdió el control, abalanzándose sobre el carril contrario. Varios automóviles se vieron involucrados en el percance; uno de ellos completamente destrozado. Junto a otro testigo quise alertar a los que venían bajando para que disminuyeran la velocidad. Imposible. Hubo frenazos, derrapes y nuevos choques. A la mañana siguiente visité el lugar de la tragedia y constaté que el auto traspasó por el único claro de árboles que había en la curva. Cierto, en el momento del infortunio la carretera no tenía alumbrado público, pero, ¿era necesario concesionarla por 30 años para que colocaran postes? ¿Acaso no es obligación del Estado recordarnos que esto no es potrero donde uno transita a oscuras, sin demarcación y sin huecos? La tentación de creer que los políticos de turno no atienden estas necesidades para justificar “accidentes” como Riteve no es gratuita. ¿Cuánta plata le hemos entregado los ticos a la revisión técnica? Toda. Absolutamente toda. Si el principal argumento era mejorar nuestra seguridad vial: fracaso. A estas alturas el jerarca que no sabe que la principal causa de accidentes de tránsito son los huecos, la falta de señalización y alumbrado, acompañado de conducción temeraria y estado de ebriedad (aquí Riteve no tiene nada que ver, y en lo demás tampoco), debería renunciar o llevar un curso de manejo fuera de Lindora y Avenida Escazú. Si la otra tesis era reducir las emisiones de CO2, no sé, digan ustedes. En todo caso, es más barato hacer operativos aleatorios en carretera. “Es que ahora se cuenta con asistencia en ruta: mecánica y de primeros auxilios”, dicen los verdaderos dueños de la autopista, pero ¿y el INS? ¿No es cierto que ahí cerquita está la Cruz Roja de Santa Ana y Ciudad Colón que puede ubicarse rápidamente en cualquier punto de la extinta Próspero Fernández? En un circo normal los espectadores aplauden porque se asombran, porque de la nada algo nuevo salió. Pero en esta Costa Rica sorprende que el público aplauda por ver lo mismo, y cada vez peor. Y se ponga de pie. Y siga aplaudiendo.
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Experiencias con la vía a Caldera y otras concesiones. Cómo se le llama al trayecto de 15 kilómetros que un día cuesta ¢75 y al siguiente ¢660? Si antes había que invertir 14 minutos en atravesarlo pero posteriormente solo 6, debería llamársele “progreso”.
¿Pero y si ahora nos toma 17 minutos? Deberíamos pagar menos (menos de 75, obvio): así lo enseña Friedman. Sin embargo, la pregunta es ¿cómo pudo lograrse tal cambio de tarifas sin que se moviera ni un escritorio? Arte de magia. Costa Rica es uno de esos países donde ser político es bonito.






