“Ley Seca” y otros demonios PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redacción   
Miércoles 01 de Septiembre de 2010 21:03
Pablo Barahona Krüger (*)

Resulta que la paternalista “Ley Seca” ni es una ley ni mucho menos tiene algo de seca. En realidad la regulación en esta materia se reduce a un solitario artículo de la “Ley reguladora de horarios para el expendio de licor”, cuyo origen se remonta a 1936, tiempos en que corrían aires políticos muy distintos a los de la presente época liberadora de TLC´s, féminas en el poder, tecnologías de comunicación social, pluripartidismo y multireligiosidad.

Al concebirse aquellas anodinas normas, ni siquiera había televisión y el entretenimiento se reducía a la cantina más cercana, que desde luego era vista como un epicentro problemático en el pueblo. Y es que todo el país era un pueblo para aquel entonces.

Recorridos tres cuartos de siglo desde aquella primera ilusión legislativa, es público y notorio que tan moralina prohibición ha desarrollado un efecto contrario, e incluso las gargantas que suelen estar secas en tiempos de libertad se rebelan durante la veda, incrementando pasmosamente las ventas de licor durante los días previos a las celebraciones “protegidas” por la norma. Aquí se cumple la lógica romana que presumía que toda prohibición contiene en si una invitación.

Un Estado confesional que prohíbe a los moros y no solo a los cristianos comerciar licor durante los días “santos” pareciera más bien un Estado desbordado por la hipocresía de querer hacer el guiño a una parte de la sociedad que, aunque cada vez más pequeña, conserva(dores) un discurso estridente que condena por “blasfemo” a todo aquel que se atreve a debilitar el trato especial que recibe la Iglesia Católica Romana, en uno de los pocos países en el mundo que aún reconoce una religión por encima de las demás, declarándola como la oficial del Estado.

La irrazonabilidad es descomunal. Pagan justos por pecadores, siendo que quienes saben administrar su libertad se ven inhibidos, mientras los que tienen problemas con la bebida siempre se declararán rebeldes, pero además lo suficiente previsores como para saltarse las incomodidades de la escasez que rige durante los jueves y viernes santos.

El exceso es siempre inaceptable. Por ello conviene rememorar aquella irónica fábula en que el hombre dormía tendido y el oso amigo vigilaba su sueño. Todo iba bien hasta que una mosca posó en la frente del hombre. El oso, no tolerando la turbación del sueño que velaba, alzó su garra pesada y espantó a la mosca, aplastando la cabeza del hombre.

La Ley es un aparato ortopédico puesto a la sociedad. Si aquella provoca deformaciones o impide su avance, esta última le pasará por encima hasta abolirla, con o sin consentimiento legislativo.

Ley y mercado negro. Hoy en la agenda del plenario legislativo se encuentra en discusión un proyecto de ley que elimina tan rústica “Ley Seca” y, de paso, corrige la existencia de un mercado negro de patentes (licencias) que se ha entronizado, encareciendo la iniciativa privada de quienes proyectan un negocio gastronómico o afín. Al mismo tiempo, ese usurero mercado monopolizado por los acaparadores de patentes que alguna vez gozaron del favor político se lleva todos los recursos que a partir de la reforma planteada terminarán, por fin, como es debido, en la arcas municipales y no alimentando el bolsillo de un grupúsculo de usureros profesionales, que expolian al verdadero empresario con iniciativa y valentía, que es el que ciertamente necesita la patente para operar.

Desde luego, a partir del momento en que los restauranteros que hoy alquilan la licencia obtengan la suya, sin intermediarios y sobretodo sin usura, estos reducirán uno de los costos fijos más relevantes, con lo que no solo aumentarán su ganancia sino que podrán rebajar los precios del menú, con lo que también los consumidores agradecerán el nuevo orden.

Todo ello, claro está, sin obviar la subsecuente dinamización de la industria culinaria, encadenada al agro, al comercio, al empleo de personal capacitado y no instruido, entre tantos otros.

La aprobación del proyecto dictaminado por la Comisión de Asuntos Municipales, que ha sido tratado tangencialmente en un reciente editorial de este diario, se torna imperativa por la libertad de comercio, el fortalecimiento municipal y hasta por simple lógica.


*Abogado



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Comentarios (1)
1 Viernes 03 de Septiembre de 2010 01:42
Juan I. Muñoz
La columna del señor B rahona kruger atina desde las primeras líneas en el punto preciso. Leyes obsoletas y anacrónicas, aspi como en el caso de las patenters de licores, leoninas para con el arrendatario, omisas y marginantes para con los municipios y en todo favorecedoras para con los dueños de las patentes, quienes las alquinlan a precios astronómicos.